Vacios VII

LA MÚSICA RELIGIOSA Y CORAL III

Aproximarse a la historia de la Coral Bach es llegar a uno de los ejemplos donde los vacíos de nuestra historia se hacen más graves.

Sociedad Coral Bach 1972
Por: David Feferbaum

En un artículo anterior sobre los vacíos de nuestra historia musical, hablé del maestro Olav Roots, comentando cómo él había sido el alma de la Sociedad Coral Bach. En artículos posteriores, al hablar de la música religiosa y coral, destaqué la importancia de la Coral Varela que, habiendo promovido y divulgado la música coral por más de 50 años, nos permitía calificarla como el mayor ejemplo de voluntad y esfuerzo por este arte. Posiblemente el segundo lugar en este sentido puede ser ocupado por la Sociedad Coral Bach, que nació, se mantuvo y sostuvo por más de 25 años, sin recibir ayuda oficial alguna, presentándose de manera regular con la Orquesta Sinfónica de Colombia (OSC) e interpretando grandes obras del repertorio orquestal para este tipo de agrupaciones.

Aproximarse a la historia de la Coral Bach es llegar a uno de los ejemplos donde los vacíos de nuestra historia se hacen más graves. Varios de sus principales actores, así como muchos de los solistas que se presentaron con ella, permanecen hoy día desconocidos en la documentación existente.

La agrupación se funda en 1952, bajo el impulso de Ernesto Martin, que convoca a Elvira Restrepo de Durana para que lo acompañe en este empeño de crear un grupo coral. Entiendo que estos dos fundadores llaman a una serie de aficionados, entre los cuales se encontraban Carlos Holguín Holguín, Clementina Umaña de Holguín y Blanca Cortés de Duperly. El incipiente conjunto inicia entonces ensayos bajo la dirección del maestro Martin.

Muy poco se sabe hoy de Ernesto Martin. Según cuenta Carlos Holguín Holguín (Escritos 1912-1998, Universidad del Rosario, 2005), nació en Bogotá en 1913 y fue profesor en los “colegios más importantes de esa época”, el Gimnasio Moderno, el Colegio Nacional San Bartolomé y el Externado Nacional Camilo Torres. Becado por el Consejo Británico, hizo estudios de dirección coral y pedagogía musical en Londres y, de regreso al país, se vinculó a la Radiodifusora Nacional, desde donde realizó una importante difusión de la música clásica. Holguín cita, además, la opinión que Otto de Greiff tenía sobre el maestro: “Ernesto Martin era hombre de ideas deslumbrantes, una especie de vidente iluminado, en quien, muchos, no creían. Pero, los que sí confiamos en su inteligencia y en su tesón, sabemos cómo su obra truncada tan inmisericordemente por el destino, hubiera sido ingente”.

Su repentino y absurdo fallecimiento en noviembre de 1957 fue registrado por Hjalmar de Greiff en el número de diciembre del Boletín de la Radiodifusora Nacional de Colombia: “El pasado tres de noviembre falleció prematuramente en Bogotá quien realizara en la divulgación una maravillosa y noble labor. Su gran amor por la música se manifestó en todos los momentos de su existencia, dedicados íntegramente a hacer compartir este sentimiento. Sus brillantes conferencias, en las cuales captaba finamente profundos detalles de la vida y obras de los compositores, fueron siempre un inestimable vehículo para crear entre los oyentes el interés y cariño necesarios para un sano ambiente musical. Tuvo Ernesto Martin la suerte de no recibir en pago de su elevado desinterés ninguna comodidad material, sino de merecer para siempre la gratitud de quienes compartimos sus ideales, por una vida consagrada a tan elevados fines”.

Se puede considerar que la primera “presentación” de la Coral Bach, bajo la dirección del maestro Martin, fue en 1952, en la Catedral de Bogotá y en honor del Cardenal Crisanto Luque. Sin embargo, a partir de 1953, fue el maestro Roots quien, a raíz del sorpresivo y temprano fallecimiento del maestro Martin, tomó las riendas de la Coral, integrándola al desarrollo de la OSC en la presentación de obras corales, muchas de ellas estrenos nacionales.

El Tiempo, en su edición dominical del 19 de agosto de 1962, titula una de sus notas: “Un Concierto Magistral, Homenaje de la Coral Bach a su Fundador el Maestro Ernesto Martin”, y como parte de la reseña hace una breve relación de las principales obras interpretadas por la agrupación hasta esa fecha.

Las fuentes consultadas, en particular Otto de Greiff, la fuente inagotable sobre la actividad musical en Colombia, hablan del inicio de labores de la Coral Bach en Bogotá el 13 de mayo de 1955 con el estreno, en el Teatro Colón, de la Misa de Teresa de Haydn y los solistas Blanca Cortés de Duperly, Blanca Patiño, Luis Macía y Efraím Gómez. No obstante, la Coral se había presentado previamente en el Teatro Junín de Medellín el 1 de octubre de 1954 con la OSC, bajo la dirección de Olav Roots, en el oratorio La Creación de Haydn, con el bajo colombiano Luis Carlos García al lado de otros solistas invitados.

El repertorio que la coral fue construyendo a lo largo de los años con la OSC, independientemente de que las obras fueran repetidas luego de su estreno, tanto en Bogotá como en otras ciudades del país, está integrado por:

  • Haydn 1954 Oratorio La Creación
  • Haydn 1955 Misa de Teresa
  • Borodin 1955 Danzas Polovetzianas
  • Mozart 1956 Réquiem K. 626
  • Beethoven 1957 Misa en Do
  • Beethoven 1957 Sinfonía n° 9 Op. 125
  • G. Uribe Holguín 1958 Homenaje a Bolívar
  • Luis Antonio Escobar   1958 Cantata Campesina 
  • Bach 1959 Magnificat BWV 243
  • Haendel 1959 Mesías
  • F. González Zuleta 1960 Te Deum
  • Haydn 1961 Oratorio La Creación
  • Brahms 1962 Réquiem Alemán 
  • Schubert 1964 Misa n° 2 en Sol mayor
  • Mozart 1966 Misa de Coronación K. 317 
  • Fabio González Zuleta 1968 Salmo 116
  • Orff 1970 Carmina Burana
  • Beethoven 1970 Oratorio Cristo en el monte de los Olivos
  • G. Uribe Holguín 1971 Réquiem Op. 17
  • Bach 1978 Diez corales para cuatro voces

Como ejemplo, el 29 de agosto de 1957 el maestro Roots estrenó en Colombia, con la Coral Bach, la Novena Sinfonía de Beethoven, que luego repitió en 13 ocasiones, algunas veces con solistas nacionales e invitados, otras solo con artistas locales.

A manera de recordación, en especial porque la mayoría de ellos siguen ausentes de las fuentes actuales de consulta (Google, Wikipedia, etc.), valga mencionar algunos de los cantantes solistas que convocó Roots para estas presentaciones: Emilia Arciniegas, Vicente Calero, Gerardo Sáenz Montes (español radicado en Colombia), Angélica Montes, Elvira Garcés de Hannaford, Aureliano Hernández, Jorge López, Ana Price, Arturo Orozco, Olga Parra, Cecilia Pardo, Lía Montoya, Álvaro Guerrero. Otros como Luis Macía, Luis Carlos García, Alejandro Ramírez, Orlando Rengifo, Marina Tafur o Carmiña Gallo son más afortunados al aparecer ya en las fuentes de información.

Yo creo que para el lector desprevenido de hoy puede sonar extraño que se hable tanto sobre la importancia paradigmática del estreno de la Novena Sinfonía de Beethoven o de los Réquiem de Brahms o de Mozart o de muchas otras obras, como en 1947 lo hiciera el maestro Gerhard Rothstein con el Réquiem de Verdi. Sin embargo, es bueno recordarle que en Bogotá, tal vez la población con mayor actividad musical del país, no hay un melómano que pueda haber escuchado, tocadas en vivo, diez cantatas de Bach. Esto, insisto, apenas para dar un ejemplo.

Pero también le puede sonar extraño que la Coral Bach se mantuviera gracias al tesón del un grupo de amantes de la música que la componían y que, en un principio, pagaban voluntariamente un peso mensual cada uno para cubrir las necesidades del coro…. Es triste constatar la liquidación de la Sociedad Coral Bach, cuya personería jurídica fue otorgada el 27 de abril de 1970, cuando en actas del 19 de julio de 2000 entrega sus saldos a la Fundación Música en los Templos y a la Sociedad Coral Colombiana.

Hay todavía numerosos vacíos por remediar en este terreno de la música vocal y coral, como veremos cuando hablemos del maestro Alfred M. Greenfield, de la labor de Amalia Samper, de Elsa Gutiérrez, de la Coral Ballestrinque y de muchos nombres más, que iremos intercalando en estas páginas.