LUIS CARLOS FIGUEROA SIERRA

Retrato de una vida

El miércoles 31 de octubre se realizará un concierto con obras del compositor colombiano Luis Carlos Figueroa. El recital tendrá lugar en la Sala de conciertos de la Luis Ángel Arango en el marco del ciclo “Retratos de un compositor”.

 

 

Por: María José de Bustos

Después de varios mensajes de ida y vuelta enviados a través de Julieta, la esposa del maestro, logré por fin agendar un encuentro con el compositor Luis Carlos Figueroa. Me invadía la ilusión, la emoción, la admiración de saberme frente a un músico, referencia de varias generaciones de autores colombianos que ya vuelan por sí solos.

Pues bien, camino hacia la residencia y perdida entre dígitos que no coincidían me comuniqué con Luis Carlos, su hijo. Tras hablar unos minutos, intercambiando datos sobre mi ubicación que no le encajaban, resolvió por preguntar en qué avenida me encontraba.

-Por la avenida Caracas- le respondí.

-No conozco ninguna avenida con ese nombre en Cali- contestó.

Hasta ahí llegó mi búsqueda por Bogotá del maestro Figueroa. Como consecuencia de lo anterior, la colaboración de la familia Figueroa en el envío de toda clase de material sobre su vida y obra me resultó invaluable.

La leyenda viva que hoy nos acompaña, utilizó su primera herramienta a la edad de cuatro años para poder dar rienda suelta a su creatividad. Curiosamente fue una pianola de rollos en la que interpretaba tangos, bambucos, pasillos y marchas. Etapa infantil que, con toda seguridad, sería premonitoria para encontrar la dirección con la que enfocaría su vida.

El maestro Antonio María Valencia, fundador del Conservatorio de Cali que hoy lleva su nombre, grande entre las grandes figuras de nuestro país, lo acogió como su discípulo predilecto generándole la curiosidad por el aprendizaje a la vez que iba sembrando en el joven Luis Carlos, la ilusión por continuar sus estudios en Francia. Es en esa etapa, cuando comienza a experimentar escribiendo bajo la influencia de J. S. Bach, llegándole la vocación definitiva cuando se centra en los estudios de armonía.

El maestro Figueroa decide entonces dar el salto a Europa y viaja en 1950 becado por el Gobierno Colombiano.  Cuando arribó a la ciudad de la luz, ya iba impregnado del influjo francés que le inoculó su admirado educador a quien jamás olvida.

Atravesó el océano en el legendario buque “Queen Mary”, experiencia al alcance de muy pocos, emprendiendo la continuación de su vida con la convicción de consolidarse como pianista, compositor y docente. Su etapa europea, con formación en París y en la italiana ciudad de Siena, lo fortalecen en todas las áreas y regresa a Colombia tras nueve años en el viejo continente con el estímulo de dirigir el Conservatorio de su ciudad natal, el Coro Palestrina y la Orquesta de Cuerdas de Bellas Artes.

A partir de entonces, su vida se orienta a la composición, dirección, pedagogía e interpretación pianística. Su obra es prolífica, tanto en música de cámara como orquestal, coral y lírica, siendo estrenadas con éxito en diferentes países de América, Europa y Oceanía.

El maestro Figueroa está a punto de cumplir 95 años. Su destino estaba orientado a la dedicación que eligió. Con becas y personas de su confianza que le ayudaron desinteresadamente; este hombre sencillo y humilde, con decenas de obras firmadas en su haber, se dio a la tarea de enriquecer el país enseñando, interpretando y componiendo.

Sus creaciones son fiel reflejo de su carácter y de la observación del entorno, que, según él, es su fuente de inspiración. Cuenta con obras limpias, diáfanas, con estructuras melódicas tonales y politonales. De sonoridades melancólicas, íntimas como él, discretas, reservadas, pero ricas en parcos matices. Su estilo es ecléctico, parece que bebió de todos los estilos de nuestra historia universal y logró el milagro de empaparse por completo.

Combina estructuras tradicionales con ritmos colombianos y melodías populares. Se le adivinan colores barrocos, clásicos, románticos. El impresionismo asoma dominante. La música de Figueroa entra fresca, sin aditivos sobrantes, ni una nota de más, ni una de menos. Experto en la orquestación, los diálogos entre los instrumentos se resuelven de una manera absolutamente natural.

Luis Carlos Figueroa es, además, un pianista de una técnica pulcra, brillante; con una pulsación que origina colores vivos, envolventes, presintiendo su formación francesa en esta especialidad. Trabajó con el reconocido pedagogo Alfred Cortot, entre otros, e Interpretó multitud de recitales además de estrenar su propio concierto para piano y orquesta, maravillosa música inspirada en ritmos de bambuco, pasillo y escalas pentágonas colombianas antiguas e indígenas.

Con el paso de los años, el maestro Figueroa fue teniendo algún problema con su visión y tras algún tiempo desanimado, regresó con la intención de profundizar en la improvisación, obrando verdaderos milagros en el teclado y en su recobrado espíritu. Su dedicación le ha llevado a recoger premios, recibir homenajes y obtener merecidos reconocimientos. Contemporáneo a la altura de autores como Heitor Villalobos, Carlos Chávez, Silvestre Revueltas, Alberto Ginastera o Antonio María Valencia, Luis Carlos Figueroa tiene mucha historia que contar.

Es una alegría conocer que nuestro insigne autor formará parte de los “Retratos de un Compositor” que tan acertadamente la Biblioteca Luis Ángel Arango lleva a cabo desde 1998. El concierto retrospectivo se realizará el 31 de octubre. Muchas y merecidas felicitaciones, maestro Figueroa. Ahora sí, lo veremos en Bogotá.