La Fantasía de Maruja Hinestrosa

“Mi mayor sueño y ambición es escuchar la interpretación de mi Concierto en si menor para piano y orquesta en los patios de la Gobernación o de la Alcaldía”

Por: Luis Gabriel Mesa Martínez

Esas fueron las palabras de la pianista nariñense Maruja Hinestrosa que Pablo Emilio Obando registró en el Diario del Sur de Pasto, el 2 de julio de 1998. Se trataba de un anhelo pendiente con relación a su Fantasía sobre aires colombianos, una obra que la compositora escribió originalmente para piano, pero que más adelante quiso trasladar a un formato sinfónico, llamándola desde entonces su Concierto en si menor para piano y orquesta.

Los habitantes de Pasto habían sido testigos del cierre de su Escuela de Música en 1965, suceso que desencadenó la incertidumbre de muchos artistas emergentes, cuyos procesos de formación serían finalizados. La ausencia de un soporte institucional representó nuevos desafíos para los músicos de Nariño, hasta que distintas voces comenzaron a manifestar y fortalecer una postura crítica ante la realidad del departamento y su coyuntura artística.

Maruja Hinestrosa fue una de esas voces, pues venía de grabar ese mismo año un álbum con doce de sus composiciones en los estudios Sonolux de Medellín. La obra que encabezaba la lista en esta producción era justamente la Fantasía sobre aires colombianos, seguida de otras piezas instrumentales en géneros como pasillo, bambuco, vals y bolero. El disco, titulado De mi terruño, se posicionaba como un precedente importante para la historia de las mujeres pianistas en Colombia, ampliando la visibilidad de Hinestrosa como compositora, quien hasta aquel entonces era conocida por un solo pasillo que había marcado el inicio de su carrera: Cafetero.

En 1974, y ante la consternación que seguía generando el cierre de la Escuela de Música de Pasto, Hinestrosa publicó un artículo en el que hacía un llamado al Gobierno Departamental y a la Universidad de Nariño para reclamar la apertura de una institución formal, pero también para expresar la necesidad de contar localmente con una orquesta sinfónica. Su texto circuló en la revista Cultura Nariñense (vol. 7, nº 68) y llevó por título “Pasto, ciudad musical, necesita conservatorio”.

Según el testimonio de Luis Pazos Moncayo, la partitura para piano de la Fantasía sobre aires colombianos había llegado por aquel entonces a manos de Olav Roots, con la ilusión de que pudiera ser orquestada y estrenada en Pasto durante la visita que tenía programada la Orquesta Sinfónica Nacional, para 1975. Sin embargo, el fallecimiento de Roots tomaría por sorpresa al gremio musical colombiano el 30 de enero de 1974.

Aunque la iniciativa de orquestar la obra llegó a oídos de gestores como Gloria Zea, y de directores como Julio Bueno (Quito), Mario Gómez-Vignes y Luis Biava, no fue sino hasta 1988 que se firmó un contrato, desde el Banco de la República, para comisionar la instrumentación sinfónica. Por decisión de la compositora, la tarea fue encomendada al director pastuso Raúl Rosero Polo, quien optó por una orquestación de gran envergadura que demandaba numerosos integrantes en algunas líneas de instrumentos, como el uso de seis cornos en la sección de vientos. Tal vez esta particularidad hizo difícil su montaje, tratándose de una obra en un solo movimiento con altos requerimientos logísticos.

Hinestrosa falleció en Pasto el 9 de enero de 2002, sin escuchar su Fantasía sobre aires colombianos en el formato sinfónico que anhelaba desde años atrás. Como un tributo a su memoria, publiqué en 2014 un libro y disco titulados Maruja Hinestrosa: la identidad nariñense a través de su piano, y me he empeñado en la tarea de investigar, interpretar y difundir su obra musical. El propósito de orquestar esta fantasía continuaba siendo un asunto sin resolver que no podía pasar por alto, teniendo en cuenta todo lo que este proyecto significaba para ella.

Fue así como hace algunos meses, en octubre de 2018, convoqué desde la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana al maestro Victoriano Valencia para escribir una nueva orquestación, al doctor Luis Guillermo Vicaría para dirigirla, y al realizador audiovisual Luis Fernando Beltrán para producir un documental que pronto saldrá a la luz pública, gracias al apoyo del Centro Ático de dicha institución. Los estudiantes de pregrado y maestría que integran la Orquesta Sinfónica Javeriana hicieron realidad este estreno el pasado 16 de mayo de 2019, respaldándome como solista de piano en el Auditorio Fabio Lozano de la ciudad de Bogotá.

Me honra escribir estas líneas para confirmar este homenaje póstumo a una de las compositoras que más admiro en la música colombiana, no solo por romper con tantos paradigmas y prejuicios que históricamente han condicionado el papel de las mujeres en la creación artística, sino por inspirar a nuevas generaciones a continuar con un legado que no podía quedar inconcluso, y por convertirse en un referente para un país que no solo escribe su historia musical desde la capital, sino desde cada rincón de su territorio.