El Stabat Mater Furiosa de Violeta Cruz

La comisión de la Geneva Camerata a la compositora colombiana.

La compositora colombiana Violeta Cruz

Por: David Feferbaum

En uno de mis artículos de Tempo, a comienzos de 2016, hacía un balance de lo ocurrido en 2015 y me preguntaba cuál sería el ambiente de nuestra música erudita si recibiera tanto despliegue como el fútbol, el ciclismo, el atletismo e incluso nuestra música popular, que cuentan a diario con páginas enteras.

No obstante, que el conjunto suizo Geneva Camerata encargue a la compositora colombiana, Violeta Cruz, una obra que, en su estreno mundial, incluyó a una actriz de la talla de Sophie Marceau, el grupo mencionado y la dirección de David Greilsammer, no tuvo la resonancia que sería de esperar en ningún medio, incluyendo los culturales…

He compartido con la compositora algunas preguntas que trascribo a continuación, no sin antes agradecerle por haber hecho posible que la obra se encuentre disponible en medio masivo, y decirle que las palabras difícilmente alcanzan a expresar la admiración que nos ha producido tanto su logro como la obra en sí. Como ella dice, “a pesar de la pesadez de los tiempos que corren, hoy estoy feliz de poder compartir el video del Stabat Mater Furiosa«.

David Feferbaum. ¿Cómo fue la génesis del Stabat Mater Furiosa

Violeta Cruz. La obra es un encargo de la Geneva Camerata. Hace parte de una serie de obras que comparten un mismo formato: un encargo a un·a joven compositor·a, un monólogo que puede ser más cercano a la poesía o al teatro, y un actor o actriz de gran renombre, en ese caso Sophie Marceau. Fue David Greilsammer, director musical de la orquesta, quien me propuso el texto de Jean-Pierre Siméon. No siento una cercanía particularmente importante entre mi trabajo y la tradición judeo-cristiana. Por el contrario, encontré una gran resonancia con la apropiación que hace Siméon de la figura de la mujer erguida, no ya dolorosa ni lacrimosa, sino furiosa, no el sufrimiento de la mujer sino su ira frente al hombre guerrero. En la fuerza del personaje y el carácter ritual de la plegaria encuentro una voz sumamente pertinente y poderosa frente al tema milenario, doloroso y omnipresente de la guerra.

«Encontré una gran resonancia con la apropiación que hace Siméon de la figura de la mujer erguida, no ya dolorosa ni lacrimosa, sino furiosa, no el sufrimiento de la mujer sino su ira frente al hombre guerrero».


D.F. ¿Cómo fue la adaptación del texto de Siméon a tu obra?

V.C. El poema puesto en escena dura aproximadamente una hora. Por las condiciones del concierto en el que la obra sería estrenada, mi obra musical debía durar alrededor de 25 minutos. La selección de los fragmentos la hicimos a seis manos, Jean-Pierre Siméon, Sophie Marceau y yo misma, sabiendo que sería otra obra, pues en el poema original no hay nada prescindible. En cuanto a la música, traté de apoyar siempre las diferentes voces del texto: la voz de la plegaria, habitada por una música solemne; la voz del testimonio, rodeada de música que toma la forma de los eventos vividos; la voz de la confrontación, la que mira al guerrero, estableciendo un diálogo musical con un instrumento solista. Ciertos pasajes del texto despiertan la violencia y la brutalidad de toda la orquesta. Otros, demasiado dolorosos, deben ser escuchados sin ningún tipo de acompañamiento, para que puedan expresar toda su profundidad y fuerza.

D.F. En mi concepto, y no solo para el caso de la música contemporánea, la interpretación y el nivel de los intérpretes es un factor crítico tanto para la satisfacción del compositor como la recepción por el oyente. Creo que es difícil superar los intérpretes del estreno de tu obra. Háblenos de su experiencia con el montaje e interpretación logrados por Sophia Marceau y la Geneva Camerata, bajo la dirección de David Grislsammer.    

V.C. Una dificultad particular del tipo de encargos que se propuso pasar la Geneva Camerata es el hecho de combinar la temporalidad flexible del texto recitado (ya que, si bien había indicaciones de carácter y algunas pausas determinadas, la partitura para la actriz no es una partitura musical) con la temporalidad más estricta de la música. Ese fue el principal reto del montaje de la obra. Antes de escribir la partitura me reuní con Sophie Marceau para hacer grabaciones del texto. En estas sesiones debí adoptar un rol cercano al de un director teatral, conduciendo el trabajo actoral hacia las intenciones que yo sabía que plasmaría en la música. Durante los ensayos adapté algunas secciones teniendo en cuenta el balance difícil y delicado entre la voz amplificada y la orquesta.

«Por desgracia, el medio de la creación musical contemporánea no tiene suficiente visibilidad. Pero eso está cambiando».

D.F. Además del encargo y de su estreno, ¿la obra va a ser publicada?

V.C. La partitura se encuentra editada en la plataforma BabelScores, casa editorial en internet con quienes ya he publicado varias obras.

D.F. En nuestro ambiente local, no hay un seguimiento ni un reconocimiento claro de los artistas colombianos que están teniendo éxitos significativos en el exterior. En su caso, yo identifico la comisión de La princesa ligera que le hizo la Opera Comique; el estreno local de Goqui, encargada por Batuta; y, a fines del año pasado, la comisión del Stabat Mater por la Geneva Camerata. Estos enormes logros me llevan a preguntarle por sus proyectos futuros.

V.C. Así es. Por desgracia, el medio de la creación musical contemporánea no tiene suficiente visibilidad. Pero eso está cambiando, gracias a iniciativas como esta entrevista, y a la acción de los colectivos activos en las principales ciudades del país. Sobre mis próximos proyectos, en este momento estoy trabajando en un encargo del Festival de Música de Cámara de la Orquesta Filarmónica de Duisburg, en Alemania, y en varias colaboraciones con ensambles franceses: el Ensamble Intercontemporain, el ensamble Almaviva y Lovemusic, de Estrasburgo.