EL CUARTETO DE CUERDAS, un género que sigue vivo.

Desde su fundación, en 1996, el Cuarteto Diotima, sin descuidar el rico legado de la tradición, ha dedicado buena parte de sus esfuerzos a interpretar obras de compositores contemporáneos, desde los más reconocidos hasta los talentos jóvenes que buscan una primera oportunidad para divulgar sus creaciones. Yun-Peng Zhao, primer violín de la agrupación, respondió unas preguntas para Tempo, a propósito del repertorio de su gira por Colombia.

¿Cómo fue la experiencia de estudiar y preparar la interpretación de los cuartetos de la compositora colombiana Carolina Noguera?

Estamos encantados una vez más, después de descubrir el universo sonoro de Pinzón (*), de conocer ahora el lenguaje musical de Carolina Noguera. Ella da muestras de un arte muy particular a la hora de emplear el folclor, al que le mezcla elementos del lenguaje de hoy. Al igual que con muchos compositores contemporáneos, primero tuvimos que familiarizarnos con su lenguaje, su notación musical bastante sofisticada, que corresponde a una forma de usar los instrumentos de manera original. Luego tuvimos que entender sus fuentes extra musicales de inspiración. Estamos muy ansiosos por conocerla y saber si hemos entendido o no lo que ella quería transmitir con sus cuartetos. El momento de la verdad sigue siendo, por supuesto, el concierto.

¿Qué tipo de coctel musical resultará al mezclar en los tres programas los cuartetos de Bartók y de Noguera?

¡Creemos que será un coctel emocionante! Por supuesto, hay muchas formas de concebir el programa de un concierto: por la oposición entre las obras, por la gran diversidad de propuestas, por la perspectiva histórica, etc. En este caso, la confrontación (pacífica) de los dos autores, Bartók y Noguera, en nuestra opinión, es realmente interesante, en el sentido de que ciertos elementos los unen, mientras que otros los diferencian, e incluso los oponen. En definitiva, hay una especie de familiaridad que puede ser engañosa. El elemento folclórico y la voluntad de buscar nuevos senderos en la técnica de nuestros instrumentos los acerca, aunque el tratamiento de las “melodías folclóricas” es diferente. Bartók está particularmente interesado en el proceso, ya que utiliza casi exclusivamente un folclore inventado, mientras que Noguera lo usa más como un objeto propio. La música de Bartók es de gran tensión expresiva, mientras que la música de Noguera es más contemplativa, incluso religiosa, como en el Primer cuarteto, por ejemplo. Además, hay un toque femenino en su música, que obviamente no es el caso de Bartók.

¿Cuáles fueron los principales aportes de Bartók al género del cuarteto de cuerdas desde el punto de vista técnico, expresivo o de otra índole?

Son muy numerosos. Bartók renovó completamente el género. Después de Beethoven, el suyo es el ciclo más grande para cuarteto de cuerdas. El género del cuarteto se caracteriza por una manera muy particular de utilizar el diálogo entre las cuatro voces, lo que lleva a crear formas originales. Pero también se caracteriza por un trabajo sobre lo igual y lo diferente: cómo crear una diferencia a partir de cuatro instrumentos cuya sonoridad es muy próxima es el mayor desafío para los compositores que abordan este género. Bartók se basa en un lenguaje armónico renovado, en una invención melódica heredada de su trabajo como etnomusicólogo. Luego, crea nuevas formas musicales (como las formas en arco), lleva al extremo la utilización del canon, inventa nuevas técnicas (el pizzicato Bartók, sus glissandi, etc.), usa métricas asimétricas, lo que da como resultado una gran tensión y una densidad muy alta. También obtiene este resultado al proyectar una música de tiempos remotos (una música que no podemos fechar, y cuyo autor es desconocido) en un universo muy contemporáneo, que utiliza los últimos avances de la música instrumental.

¿Cuáles han sido las principales novedades y aportes que han enriquecido el género del cuarteto de cuerdas después del ciclo de Bartók?

Se puede decir con seguridad que el género del cuarteto sigue vivo, con lo cual estamos encantados. Los compositores, desde los años 50 hasta hoy, han continuado escribiendo muchos cuartetos, como Noguera lo testifica brillantemente.  

Sin embargo, es difícil citar un ciclo comparable al de Bartók o al de Beethoven. Nuestra época es muy diferente: viajamos de manera diferente, vivimos de manera diferente y tenemos a nuestra disposición, como en ningún otro momento de la historia humana, todo lo que el pasado nos ha legado. Lo que también es una desventaja, paradójicamente, para los creadores de hoy.                                                                                         

Más bien, hay obras que han marcado la historia del género. Citemos (y por supuesto somos subjetivos) a Pierre Boulez y su Libro para cuarteto, que lleva al extremo los límites del género, y que es una utopía. El Segundo cuarteto de Ligeti, ¡probablemente el trabajo más copiado en la historia del cuarteto de cuerdas! ¡Y no contamos la cantidad de compositores que, consciente o inconscientemente, convirtieron esta obra en su modelo! Finalmente, Helmut Lachenmann, quien ha escrito tres cuartetos, también ha transformado el género con sus inmensas innovaciones técnicas y sus nuevas formas.                                  

Esperamos especialmente, y de eso estamos seguros, que grandes aportes verán el día próximamente. ¡El cuarteto es un género suficientemente plástico como para incorporar nuevos e importantes cambios!

(*) En el año 2016 el Cuarteto Diotima estrenó en Tunja la obra Cygnus, comisionada por el Banco de la República al compositor colombiano Jorge Humberto Pinzón.