COLOMBIA SE COMPONE, la historia a través de la música.

El pasado 28 de noviembre se realizó en la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango el lanzamiento de Compositores de nuestro tiempo 3: una compilación de obras comisionadas a Diego Vega, Juan Antonio Cuéllar y Jesús Pinzón Urrea; Retratos de un compositor: Francisco Zumaqué y Retratos de un compositor: Johann Hasler


Por: Irene Littfack

Los compositores: Diego Vega, Johann Hasler, Francisco Zumaqué y Juan Antonio Cuellar.

Si hay una huella trascendental que se pueda dejar en el mundo es aquella que no solo se ve, sino que suena y puede ser recreada cuantas veces se quiera. Esta historia se cuenta desde la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, un lugar emblemático de Bogotá que hace parte del Banco de la República y en donde la música en sus diversas expresiones hace gala todaslas semanas por medio de recitales, grabaciones, conferencias, exposiciones y lanzamientos. Esta labor, sumada a la de registrar, reseñar, grabar y tener material a disposición para consulta pública, ya es suficientemente loable y ardua, pero la Sala se propuso algo más: hacer historia con nuestra música, propiciando la creación de obras de compositores colombianos y su ejecución con intérpretes locales.

Con su inauguración en 1966, y tal vez sin saberlo, la Sala de Conciertos trazó lo que sería su ruta y su destino, pues comisionó la Obertura de inauguración para órgano solo a Fabio González Zuleta para estrenar, igualmente, el imponente órgano de la Sala. Después, en 1980, se comisionaron otras tres obras y luego, en 1995, se inició formalmente un programa de comisión a compositores colombianos.

Pero Colombia se compone constantemente pues hay una labor de escritura musical activa y prolífica. Por eso, la Sala también decidió realizar cada año un concierto monográfico de un compositor colombiano que presenta su propia historia a través de sus obras, iniciando en las más tempranas y concluyendo con las más recientes. Este programa actualmente se titula “Retratos de un Compositor” y desde 2013 se empezaron a grabar discos en torno a esta iniciativa. De estas monografías musicales han sido parte músicos como Blas Emilio Atehortúa, Germán Darío Pérez, Alba Fernanda Triana, Juan Antonio Cuéllar, Luis Rizo-Salom, Antonio María Valencia, Mario Gómez-Vignes, entre muchos otros más.

Para Mauricio Peña, actual director de la Sección de Artes Musicales del Banco de la República, estos dos programas han sido la clave para ampliar el catálogo musicalde Colombia y lograr tener como mínimo diez obras nuevas, grabadas, presentadas y reseñadas, cada década.

“Esto nos ha permitido también entrar en una relación muy bonita con los músicos locales que se han conectado con este proyecto y que han despertado una inquietud sobre su interpretación y su rol en este momento de la música nueva colombiana”. Por otro lado, resalta Mauricio, desde la Serie de los Jóvenes Intérpretes también se promueve la creación de nueva música ya que se exige como requisito obligatorio que el programa incluya una obra colombiana original para el instrumento.

El pasado 28 de noviembre se realizó el lanzamiento de tres nuevos discos, resultado de este programa: Compositores de nuestro tiempo 3, que es una compilación de obras comisionadas a Diego Vega, Juan Antonio Cuéllar y Jesús Pinzón Urrea; Retratos de un compositor: Francisco Zumaqué y Retratos de un compositor: Johann Hasler. Como parte del evento, se llevó a cabo un conversatorio con Francisco Zumaqué, Diego Vega, Juan Antonio Cuéllar y Johann Hasler, moderado por Mauricio Peña, en el que se habló de la estética musical de los cuatro compositores y sobre el panorama actual de la composición en el país.

Para empezar, Zumaqué presenta un trabajo de música de cámara cuya estética musical conserva los elementos de la música caribeña que ha exaltado durante su historia. En sus obras se escuchan, literalmente, citas de melodías o fragmentos rítmicos que evocan los aires del Sinú y las sabanas cordobesas, como es el caso de la Elegía de la anaconda que se escuchó en el concierto de lanzamiento de los discos y que fue interpretada magistralmente por el ensamble colombiano Q-Arte. Con este primer trabajo dedicado a la música de cámara, el compositor emprende la tarea de escribir nuevas músicas para este tipo de ensambles.

Diego Vega

Por otro lado, la estética de Diego Vega también se enfoca en integrar las nociones del folclor de nuestro país de una forma menos directa, tomando, por ejemplo, algunas células y patrones rítmicos de ritmos andinos desarrollados mediante armonías y técnicas de composición vanguardistas; aunque no se interpretó ninguna obra de él en este concierto, se habló a profundidad de su Sinfonía Profana, para órgano y quinteto de metales, y de la dificultad que supone escribir para este instrumento tubular por la escasez de organistas, los cambios de registro y la necesidad de un asistente del intérprete para lograr ejecutarla.

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Johann Hasler

En el caso de Hasler, el método de escritura está relacionado con una aproximación cabalística y un tanto mística de la música, en donde los cálculos matemáticos se traducen en sonido, dando como resultado un carácter sacro que nos remite a siglos pasados y, sin duda, al viejo continente. A esta estética responde la obra que interpretó en este concierto el Cuarteto Q-Arte y la soprano Beatriz Elena Martínez, titulada Cuarteto de cuerdas No. 6 ‘Nostalgias del 19’.

Juan Antonio Cuellar

Por último, Cuéllar juega con formas tradicionales como el tema y variaciones para presentar obras contemporáneas, como Conversaciones. Variaciones para violín, violonchelo y piano, Op. 32, que es un diálogo musical con distintos compositores de la historia; así, cada variación se pasea por el estilo de Fauré, Keith Jarret, Bartók, Stravinsky, Bach, Ginastera y desemboca en ritmos del Pacífico colombiano.

El concierto fue el cierre de esta labor que la Sala de Conciertos culmina con honores por este año. La selección del programa claramente mostró la diversidad en la estética musical de los compositores y el trabajo de los intérpretes colombianos dedicados a la música de cámara. Adicional a esto, el Banco ofreció una exhibición de los manuscritos y los discos del programa Colombia se compone, así como una muestra de discos de recuperación patrimonial y un libro con fotos y firmas de los artistas que han visitado el auditorio.

Así, la Sala de Conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango no solo se convierte en resguardo de la historia musical de Colombia, sino que se vuelve un patrimonio vivo y una fuente de inspiración, creación y permanencia a través de su labor de recuperar, preservar y comisionar.