ALEXANDRE THARAUD,de la regla a la excepción

El pianista Alexandre Tharaud se presentará el miércoles 19 de junio en la Sala de Conciertos de la Luis Ángel Arango. Ganador del Grand Prix de Académie Charles-Cros y el Choc du Monde la Musique, Diapason d’or Arte, Tharaud ha grabado para Harmonia Mundi.

Por: Sebastián Wanumen

En una video nota de la Radiodifusión Bávara, la cámara recorre la vivienda parisina de Alexandre Tharaud mientras el entrevistador opina: “maravilloso, pero usted no tiene un piano en su apartamento”. Al hablar de Tharaud, la prensa internacional resalta lo raro que es para un pianista profesional no tener en su casa su instrumento. Es esto precisamente lo que caracteriza a Tharaud, un artista que habita en la excepcionalidad. 

Tharaud nació en 1968 en París, su madre era bailarina en la ópera de París y su padre cantante y director de opereta, por lo que su afinidad con las artes despertó desde una edad muy temprana. Su maestría al piano lo ha llevado a circular en las salas de concierto más importantes de los Estados Unidos (Carnegie Hall, Boston Symphony Hall, Walt Disney Hall, entre otros), Asia (Sala Suntory de Tokio, Sala de Conciertos de Beijing, Centro de Artes de Oriente de Shanghai, etc.) y de Europa (Teatro de los Campos Elíseos, Musikverein de Viena, el Concertgebouw de Ámsterdam y muchos otros). Así mismo, ha grabado treinta y siete álbumes que incluyen música de cámara con artistas de diversos lugares del mundo y conciertos con orquestas como la Liverpool Royal Philharmonic Orchestra.

Con tan solo ocho años, Tharaud conoció a Madeleine Milhaud, la viuda del influyente compositor Darius Milhaud. De este encuentro surgió una amistad que llevaría a que el joven pianista desarrollara un gusto especial por la música francesa. Por otra parte, Tharaud fue educado en el conservatorio de París, en donde los repertorios dominantes durante los ochentas eran los de la música canónica alemana y algo del romanticismo, el impresionismo y el posimpresionismo francés. Todo esto lo llevó a proponer uno de sus proyectos desafiantes: explorar los olvidados y, usualmente, prohibidos compositores del barroco francés. Pero no solamente planeaba estudiar a Rameau o Couperin, sino que además planeaba grabarlos y no al clavecín, sino al piano. Así, en 2001, grabó con el sello Harmonia Mundi (con quien venía trabajando desde 1997) un disco con las Nouvelles Suites de Rameau y que fue muy bien recibido.

De la misma manera, las interpretaciones de Tharaud no son solo incluidas en películas notables, sino que participa en videos en los que se usa tanto el espectro sonoro como la imagen como medio artístico. Así, el largometraje Amour, del director austriaco Michael Haneke incluye grabaciones de Tharaud. La película narra la trágica e, irónicamente, romántica muerte de Anne Laurent quien estando en cama en estado catatónico e inconsciente, y quien le había manifestado a su esposo Georges que no le gustaría ir nunca a un asilo, es asfixiada por su marido. Ambos personajes son octogenarios y están unidos por su vínculo artístico, la música, pues ambos son profesores retirados de piano. Por esta razón, son las versiones de Schubert interpretadas por Tharaud las que acompañan la historia. Por otra parte, en conjunción con el coreógrafo y acróbata Yoann Bourgeois, Tharaud filmó Clair de Lune de Debussy. El video (que se encuentra YouTube), es descrito por Warner Classics como una “ejecución que desafía la gravedad y alcanza las estrellas”, pues en este se observa el intento del cuerpo Bourgeois por alcanzar la cima de una escalera con la ayuda de un trampolín, mientras la fuerza gravitacional le impide su ascenso. De esta forma, el video mezcla la delicadeza con la que Tharaud toca, la agilidad y precisión de Bourgeois, y una estética monocromática que capturan los oídos y ojos del espectador. En 2007 y 2009 también lanzó cortometrajes musicales producidos por Elise McLeod tocando Tic Toc Choc de Couperin y un preludio de Chopin. En estos Tharaud aparece en la imagen, no tocando sino actuando con sus manos o simplemente con su cara, una práctica poco usual en los artistas de la música clásica, pero que dota de mayor humanidad y realismo la condición del músico como artista.

Finalmente, otra característica notable de Tharaud es su capacidad de reflexión que lo lleva a replantear ideas o incluso a optar por el silencio, en vez de dejarse llevar por la inercia de la cotidianidad o el mercado. Es por esto que Tharaurd ha dejado de aparecer en la escena de conciertos solamente para estudiar. Pero también se ha dedicado a escribir sobre sus experiencias y vivencias artísticas alejándose temporalmente de su instrumento. Es esto mismo lo que lo lleva a no tener un piano en su casa. Él reconoce que no tener el instrumento en su apartamento hace que en ocasiones tenga el impulso de sentarse al piano, pero que el no poder hacerlo se convierte en una frustración que es posteriormente traducida en el anhelo de este. Adicionalmente, Tharaud sufrió problemas de memoria cuando era  más joven, por lo cual decidió que tocando con la partitura se sentía mejor; y así disputó la práctica decimonónica establecida mundialmente en la que un ‘buen’ pianista solo puede tocar de memoria.