2019, PROTAGONISTAS DEL JAZZ EN COLOMBIA

Al igual que los intérpretes clásicos, la música contemporánea y la ópera, el jazz, también ha ganado un terreno importante en nuestro país. Muestra de esto son las nuevas propuestas, las nuevas producciones discográficas y los nuevos espacios que se abren para los artistas nacionales. En esta nota, algunos eventos destacados del 2019 jazzistico.

Por: Óscar Acevedo

Voy a enfocar la atención en dos personajes y un evento del jazz colombiano que se destacaron en 2019 y que ilustran la dinámica de este género musical en nuestro país.

Empiezo por un concurso poco mencionado por los grandes medios de comunicación, pero muy vigente entre los músicos del país. Se trata del Festival Voces del Jazz, un evento que se llevó a cabo en Cartagena durante el último fin de semana de agosto y que entregó premios interesantes en varias categorías. Lo destacable de este evento es su poder de convocatoria, ya que a “La Heroica” llegan grupos procedentes de toda la geografía nacional, factor que lo convierte en el festival que tiene más representación regional de todos los que se llevan a cabo en Colombia. En mi participación como jurado pude ver, durante las eliminatorias, bandas de Pasto, Manizales, Bucaramanga, Barranquilla, Medellín, Pamplona, Cartagena, Bogotá y otras ciudades. Gracias a lo anterior, tuve la posibilidad de tomarle la temperatura a la producción jazzistica que se hace más allá de la capital. Son varios los descubrimientos de propuestas regionales maduras y sólidas provenientes de distintos rincones de Colombia, pero la mayor sorpresa vino de los dos grupos ganadores: el Quinteto de Adrián Herrera y el proyecto Jah Lous del saxofonista radicado en Manizales Miguel Ángel Lous.

La presentación del quinteto del pianista Adrián Herrera en la final de este concurso fue contundente, mantuvo al público conectado hasta la última nota con la colaboración de unos músicos que no dejaron caer la intensidad en ningún momento. El trompetista cubano Pavel Suzaeta aportó melodías ajustadas al estilo de cada canción y solos de gran fluidez y buen crescendo. A Pavel lo hemos visto en varios proyectos como la Big Band Bogotá y Nowhere Jazz Quintet. En el saxo alto estuvo Daniel Bahamon, una figura a la altura del trompetista cubano que se empieza a posicionar en la escena, con su buen sonido y versatilidad para improvisar. El baterista Sergio Sotelo es otro grato descubrimiento. Sotelo cuenta con un gran sentido del ensamble que se ve reflejado en el acompañamiento, su manejo del matiz es equilibrado y la métrica de sus patrones rítmicos es precisa. Completa el quinteto el contrabajista Julián Gómez, quien posee un gran dominio en su instrumento.

El repertorio de Herrera fue otro acierto que lo llevó a ganar este concurso: sus composiciones son dinámicas, bien estructuradas y facilitan la improvisación. Incluyó además un arreglo vanguardista de El Mejoral en homenaje a Alejo Durán, saliéndose de los lugares comunes a los que siempre acuden los arreglistas, logrando ofrecer una lectura disonante y fresca de esta simpática canción. Los que han tenido la oportunidad de escuchar esta banda saben que Herrera llegó a Colombia con pasos de animal grande después de obtener su doctorado en piano jazz de la Universidad de Illinois en el 2017.

El guitarrista Santiago Sandoval es otra figura que se consolida en la música colombiana por su participación en varios proyectos discográficos, por su activa presencia en escenarios y por la calidad de sus composiciones. Empiezo por mencionar su ya larga vinculación al Colectivo Colombia de Antonio Arnedo, donde ha hecho escuela al lado de músicos profesionales que integran esa agrupación. Con ellos ha publicado varios trabajos audiovisuales y ha girado por importantes escenarios que le permiten entender el oficio de concertista. Santiago proviene de una dinastía que ha participado activamente en la consolidación del jazz en Colombia, se trata de la familia Sandoval, integrada por su padre, el baterista Germán Sandoval, y sus tíos Luís y Orlando, el primero flautista dedicado a la enseñanza y el segundo gran pianista y compositor.

En el 2019 participó en dos discos, uno del bajista bogotano Joan Chaves titulado Magdalena y grabado en Alemania, donde reside este músico que empieza su carrera como solista con esta interesante producción. El otro CD donde Sandoval aporta su calidad como acompañante y solista es el de la flautista y también integrante del Colectivo Colombia Anamaría Oramas,opera prima de esta mujer que se abre campo en el predominantemente masculino mundo del jazz. Pero es en el disco titulado La meta de un largo viaje, donde los lectores podrán apreciar la capacidad de Sandoval como líder y compositor. Este trabajo fue publicado en el 2017 pero habla muy bien del estado de la música colombiana de finales de la segunda década del siglo XXI.

La cantante Gina Savino le aporta un halo de misterio y dulzura a las canciones de Santiago con su cálido tono de voz, obras que pertenecen más al territorio de la música instrumental de vanguardia que a la vertiente popular. Savino, que sin duda está a la cabeza del canto jazz en Colombia, nos regala en este disco improvisaciones de un nivel propio de los que han estudiado con a profundidad el fascinante territorio del scat. El baterista Jacobo Álvarez hace parte importante de la arquitectura sonora de este disco, le imprime fuerza al ensamble con sus baquetas en momentos claves como el clímax de los solos. Igualmente aporta claridad y textura con el manejo tímbrico de los platillos en los momentos más tranquilos y abiertos del repertorio. Cabe anotar que el baterista y padre de Santiago, German Sandoval, participa en dos canciones de este disco. El pianista Miguel Rico entra con el pie derecho a la escena del jazz con su participación en el disco de Sandoval, donde el sonido de su piano parece venir de un buen instrumento acústico, aunque me sorprendió descubrir que realmente sale del sintetizador Keyscape. Nuevamente encontramos a Julián Gómez en el contrabajo, lo que confirma el buen nivel por el que pasa este intérprete caucano. El descrestante sonido de este proyecto discográfico corre por cuenta del ingeniero italiano Stefano Pizzaia y fue grabado en el legendario estudio bogotano Audiovisión, una institución en la que han grabado varias generaciones de músicos colombianos.

Estos dos perfiles de profesionales serios y dedicados a su oficio, así como el alto nivel observado en el Festival Voces del Jazz, ilustran una muy necesaria evolución que se está dando en nuestra música. Nuevos peldaños hacia una nivelación de la música colombiana en el campo internacional del jazz.