SCHULDT Y WILLENS

La orquesta clásica en Cartagena

a Munich Chamber Orchestra y la Kölner Akademie dirigidas por Clemens Schuldt y Michel Alexander Willens respectivamente, serán las encargadas de llevar el sonido de la orquesta clásica al Cartagena XII Festival Internacional de Música.

Por: Carolina Conti

Entre los grandes aportes que hizo el clasicismo a la historia de la música está la consolidación de la orquesta tal como la conocemos hoy. Cuerdas, vientos, metales y timbales eran los elementos que tenían los compositores en el siglo XVIII para crear mundos sonoros absolutos, sin necesidad de explicaciones o referencias externas a la música. Dos orquestas alemanas nos mostrarán la riqueza del repertorio orquestal en Cartagena, “El gusto por la forma. El estilo clásico”.

Siendo violinista de la Deutsche Kammerphilharmonie, Clemens Schuldt empezó a interesarse en la dirección. Organizaba conciertos con amigos y comenzó a darse cuenta de que dirigiendo se sentía mejor, más convincente, más seguro. Cuando ganó el prestigioso concurso de dirección Donatella Flick en Londres, abandonó la interpretación del violín a nivel profesional y se dedicó de lleno a la dirección de orquesta. Desde 2016 es el director principal de la Orquesta de Cámara de Munich. Según él, dos características definen esta orquesta.

“Primero, los músicos son increíblemente rápidos, amigables y están siempre abiertos al repertorio contemporáneo. Es por eso que comisionamos y estrenamos muchas obras. Y la otra característica es, de hecho, el repertorio clásico. Tenemos un lenguaje único con el que interpretamos la música clásica. No hay necesidad de explicar cuál es el estilo de Haydn, Schubert, Mozart o Beethoven. Todos tenemos el mismo punto de partida”.

Y ese estilo tiene que ver con la orquesta del Clasicismo, que es diferente a la orquesta del Barroco o del Romanticismo. “Tenemos el tamaño perfecto para este repertorio, pues somos una orquesta de cámara. Claro que podemos tocar grandiosos fortes, pero también el tamaño de la orquesta permite hablar. Y creo que la música del Clasicismo, más que en cualquier otro periodo, es un lenguaje de hablar y cantar al mismo tiempo. Muchas figuras musicales tienen una especie de subtextos y por eso se debe tocar de una forma muy animada. Eso requiere cierta técnica y la MKO realmente tiene la flexibilidad y la habilidad para dar vida a la música como creo que debe ser”.

El público conoce bien el repertorio que escucharemos en Cartagena. Diferentes orquestas, directores y solistas lo han interpretado y grabado infinidad de veces. Por eso es importante tener un acercamiento propio, y Schuldt lo tiene. “Estamos en un tiempo de experimentación y libertad. Por supuesto, tras la Segunda Guerra Mundial, la interpretación musical era muy estricta, muy seria.

Después, figuras como Gardiner y Harnoncourt nos liberaron de alguna forma. Nos hicieron creer en la manera histórica pero también en la improvisación que es algo muy importante. Estamos en un momento en el que casi todo es posible, pero creo que debe haber ciertos límites o, mejor, una especie de unidad en la interpretación. Yo estoy influenciado, por supuesto, por directores y músicos que pasaron por la información histórica. Mi aproximación es esa, combinada con algo fresco, con la libertad que ahora tenemos, pero con un orden que unifique porque si eres demasiado libre, si crees que cualquier cosa es posible, entonces puedes ir demasiado lejos”.

Por otro lado, Michael Willens se formó como contrabajista. En Nueva York tocaba música antigua y contemporánea en diferentes grupos. Había todo un círculo de músicos que hacían lo mismo, y pensó entonces en formar una orquesta que hiciera eso: interpretar música antigua y contemporánea al mismo tiempo. Se mudó a Colonia y en 1996 fundó la Kölner Akademie. Uno de los objetivos principales de la orquesta es tratar de recrear la sonoridad de Bach, Mozart o Beethoven, o la de compositores contemporáneos como Arvo Pärt.

“Tratamos de crear un sonido y un color que el compositor hubiera conocido. Por eso en la música barroca utilizamos cuerdas de tripa con arcos barrocos, para el repertorio clásico usamos arcos clásicos y vientos de la época con más llaves, y la música contemporánea la tocamos con los instrumentos de hoy que todo el mundo conoce”, dice Willens.

Los tres compositores protagonistas del Festival han dejado huellas en la historia de la música y en nuestra manera de escuchar. El maestro Willens lo expresa así: “Haydn desarrolló el cuarteto de cuerdas y la sinfonía hasta su forma definitiva. Escribió muchos cuartetos, más de cien sinfonías. Haydn es una figura increíble y tuvo una enorme influencia en Europa. Mozart básicamente tomó lo que tenía alrededor y creó su propio estilo. No creó nada nuevo como Beethoven o Haydn, pero llevó el estilo clásico a un punto máximo. Beethoven es el revolucionario, es un compositor fantástico que en realidad abrió la puerta al romanticismo e incluso a la música contemporánea”.

Son muchos los factores que hacen de la orquesta clásica algo tan particular. Willens lo ve así: “La orquesta es más refinada porque los instrumentos también lo son. Por ejemplo, el arco del violín clásico es más flexible que el del barroco y esto es muy importante cuando se considera la reflexión del sonido. Los vientos, por ejemplo el oboe y el fagot, tienen más llaves que en el Barroco y eso también significa una flexibilidad del sonido.

Otro tema a considerar es la afinación. En el Barroco se afinaba sobre el La en 415 Hz y en el Clasicismo se afinaba sobre 430, que es un poco más alto, pero más bajo de la afinación que usamos hoy. Eso significa que el sonido es más dulce, más transparente y más cálido que el sonido moderno o que el sonido barroco que es más oscuro”.

Pero también con la orquesta se define la figura del director que antes no existía como tal. “La música se fue haciendo más complicada en cierto sentido, nos dice el maestro Willens. Mozart dirigía desde el clavecín, pero no frente a la orquesta. Las orquestas se hicieron más grandes y el director se hizo necesario para minimizar el tiempo de los ensayos, para que los instrumentistas supieran lo que los demás hacían y también porque se necesitaba un solo concepto sobre la obra. No era práctico tener a todos los intérpretes opinando y discutiendo sobre cómo se debería tocar”, dice Willens, quien al frente de la Kölner Akademie interpretará música sacra de Mozart y Haydn. Este repertorio en el Clasicismo “es mucho más transparente que en el Barroco, que es muy complejo como en la arquitectura; las iglesias son muy adornadas. Se mantienen los mismos textos en latín, pero en formas más claras. La música sacra del Clasicismo es más simple y más directa”.

El repertorio clásico en su más pura expresión interpretado por estas orquestas bajo las batutas de Schudt y Willens producirá, sin duda, una profunda emoción estética en Cartagena.