Andrés Orozco-Estrada

“LA MÚSICA ESTÁ POR ENCIMA DE MUROS, CREENCIAS Y BARRERAS”

Han pasado más de tres décadas desde que Andrés Orozco-Estrada inició sus estudios en el Instituto Musical Diego Echavarria de Medellín. En ese momento, si acaso con suerte pasaría vagamente por su cabeza la imagen de su batuta, o por aquel entonces, la del arco de su violín agitándose en el Hall de la Filarmónica de Berlín.

Orozco-Estrada ha conseguido lo que ningún director colombiano ha logrado hasta este momento: Ser invitado a dirigir a cuatro de las más importantes orquestas europeas: la Filarmónica de Viena; la Concentus Musicus, fundada por Harnoncourt; la Filarmónica de Londres y en pocos meses la mítica Filarmónica de Berlín. Carolina Conti habló con el maestro Orozco-Estrada con motivo de su próxima visita a nuestro país, en la cual estará frente a la OFB en una serie de conciertos que realizará en compañía de la pianista Blanca Uribe. El maestro nos habló de su relación con las diferentes orquestas, sobre el importante papel de la música en tiempos de reconciliación y nos adelantó algunos detalles de la gira que realizará por Europa con la Filarmónica Joven de Colombia.

Hace 4 años hablé de las expectativas que usted tenía a raíz de la invitación a dirigir la Orquesta de la Sinfónica de Houston y de la Radio Fráncfort. Un poco después vendría el nombramiento como principal director nvitado de la London Philharmonic. ¿Cuál es el balance que hace hoy de este trabajo?

Algo que ha sido trascendental para mí es entender la manera en la que se respira la música. En este sentido, me refiero en buena medida a la autoridad y de cómo la figura del director de orquesta influye en estos procesos dependiendo de cada lugar. Esto es algo de lo que no era plenamente consciente antes. Por ejemplo, en el caso de la Orquesta de Houston el tiempo de ensayo es menor que en la de Fráncfort, pero en la primera los músicos tienen un altísimo nivel de exigencia y llegan al primer ensayo con una preparación óptima… No hay mucho tiempo para reflexionar. Por eso mismo se siguen de manera muy atenta las indicaciones

del director, quizás esa eficiencia que se requiere es muy propia de la mentalidad americana, el director dice “necesito este pasaje más forte o más rápido” y la orquesta simplemente lo ejecuta. Al contrario en Fráncfort, por ejemplo, la primera reacción no suele ser esta. Algunas veces más, otras menos, se siente el cuestionamiento de la autoridad. Esto me hizo ser consciente, aunque puede resultar obvio, de la diferencia de asumir la música orquestal dependiendo del lugar donde se encuentre. En este sentido en Alemania, por ejemplo, no se sigue lo que la autoridad dice ciegamente, pues para ellos esto tuvo en el pasado consecuencias nefastas. Con ellos, a veces nos detenemos en pequeñísimos detalles, y esto hace que la música tenga un nivel de conciencia muy alto. En Londres el trabajo debe ser aún más eficiente en términos de tiempo que incluso en Estados Unidos, pero igual uno recibe más puntos de vista por parte de los músicos, entonces es como un punto medio entre una y otra. En consecuencia, el resultado musical de estos procesos es diferente en cada lugar. La inteligencia del director en estos casos radica en reconocer las fortalezas y las cualidades de cada uno de los grupos.

Luego de la muerte de Harnoncourt, usted fue invitado a dirigir la Concentus Musicus en Salzburgo. Sé que para usted fue muy importante.

Es sabido por todos la importancia del legado de Harnoncourt para la historia de la música. Pero yo diría que Harnoncourt fue ante todo un músico-filósofo, actitud que considero fundamental en el proceso de asimilación de la música, pues gracias a esto él logró iniciar esa corriente de repensar la música a través de la interpretación histórica. El nivel de preparación que impuso a esta orquesta, la cual fundó,

nos puede parecer exagerado pero habla con claridad del objeto de su trabajo: la reflexión. Antes del primer concierto ensayó con la Concentus Musicus durante seis

años, hasta conseguir el sonido que querían producir acorde con sus investigaciones y reflexiones históricas. Entonces se podrá imaginar para mí lo importante que fue ser invitado a dirigir su orquesta. Lo más mágico del encuentro con la Concentus Musicus

fue sentarnos a construir frase por frase la música, pues modestamente sentía que tenía algunas ideas nuevas para aportar. Esto fue emocionante porque fue como llegar a hablar el mismo lenguaje… Por ende cuando empezamos a ensayar la cuarta y la quinta sinfonía de Beethoven, puede parecer exagerado lo que voy a decir, pero yo sentía el espíritu con Harnoncourt, gracias a la espontaneidad que se generó descubriendo y redescubriendo nuevas maneras de aproximarse a esta música, en las notas de cada pasaje en algunos casos. De hecho, ocurrían cosas que generalmente no pasan en los ensayos, como proponer nuevas ideas surgidas en el instante y contar con músicos receptivos a estas. Me sentí tan privilegiado, que en el ensayo general quise agradecerles, se me hizo un nudo en la garganta y no puede decir nada. Me salieron algunas lágrimas con las que les expresé mi agradecimiento.

A propósito de estas grandes orquestas, este año debuta con La Filarmónica de Berlín

Tuvimos mucha suerte este año en poder coordinar el calendario, puesto que habíamos hablado de esta posibilidad con ellos hace un tiempo. Espero que el concierto sea exitoso y a esto no me refiero exclusivamente a que le guste al público, lo cual también es importante, sino a

que podamos entendernos bien con la orquesta. Hablando coloquialmente, con una orquesta ocurre lo mismo que en una relación personal, te puedes llevar mal, te

puedes llevar bien o te puedes llevar más o menos. Espero que en este caso nos llevemos muy bien, podamos hacer un trabajo muy interesante y que me pueda sentir en el mayor grado posible de libertad. El programa es muy exigente, en la segunda parte está incluida la Quinta sinfonía de Shostakovich.

La OFB cumple 50 años, el Teatro Metropolitano 30. Usted dirige por primera vez un concierto en el que participa Blanca Uribe…

Sí. También es la primera vez que voy a dirigir una obra de Andrés Posada; de hecho yo fui el que le echó el cuento y dentro de las ideas que le propuse para esta obra fue utilizar los espacios del teatro fuera del escenario. Entonces vamos hacer una obra para seis pequeños ensambles que se ubican en partes diferentes a las habituales del teatro. Respecto a compartir escenario con Blanca Uribe para mí es un honor, es la primera vez que voy a tocar junto a ella. Al parecer había decidido no hacer más conciertos, pero afortunadamente logramos convencerla, puesto que lo que la maestra Blanca simboliza como profesora y como concertista en la historia de la música clásica de este país, es conocido por todos. Y el reencuentro con la OFB es muy importante para mí. Han pasado ya cuatro o cinco años desde la última vez que estuve dirigiendo la orquesta, entonces tengo mucha curiosidad y ansiedad por ver el proceso que ha llevado durante estos años.

A propósito de los 50 años de una institución como la OFB ¿Cuál es la importancia de una orquesta como institución para una sociedad?

La importancia que la música tiene en una sociedad es evidente. De hecho, no sé si me puedo permitir decir esto, pero lo voy hacer. En este momento del proceso de paz no he leído la primera parte en donde se mencione el arte como parte de esta etapa de reajuste social. Espero que exista, y si alguien lee esto, le pueda interesar lo que estoy diciendo, pues el arte es uno de los poquísimos lugares en donde uno se

puede encontrar con el otro. Esto lo decía al público en un concierto en los Estados Unidos, en donde ya sabemos cómo está la situación. Me dirigí a ellos y les dije: “Al mirar esta orquesta tenemos una cantidad de confluencias, no solo de nacionalidades sino también de creencias, de maneras de ver el mundo, y por encima de estos diversos puntos de vista nos reunimos y logramos algo que en el resto del mundo podría parecer imposible: juntarnos por horas a trabajar en pos de un resultado excelente. Obviamente no siempre es fácil pero al final lo conseguimos, sin muros y sin ningún tipo de barreras”. Por todo lo anterior, y aparte de la experiencia misma del arte que de por sí ya es importante, esto resalta la importancia de una orquesta para la sociedad. Después de las guerras lo único que guardó los valores como humanidad fue el arte, quizás esto aquí se olvida. ¿Por qué en estos procesos de reintegración no se está hablando de arte? ¿Por qué no arman un coro? Pon a cantar a dos voces al menos, ni siquiera un coro, y

vas a ver lo que es obvio para todos los que hacemos música: se transforma el alma y el cerebro por el grado de coordinación y exigencia que conlleva escuchar al otro.

Para terminar hablemos un poco de la gira por Europa de La Filarmónica Joven de Colombia

Esto es gracias a la Fundación Bolívar Davivienda. Básicamente vamos hacer una gira por Austria y Alemania. La orquesta estará por primera vez participando en un festival que está cercano al nivel de festivales como el de Salzburgo. Vamos estar tocando obras grandes, que son en parte lo que mide a una orquesta, una de ellas es la Quinta sinfonía de Tchaikovsky. También llevaremos una versión de La consagración de la primavera de Stravinsky, con un performance que habíamos realizado aquí, algo bastante novedoso. Obviamente respetamos la música que está escrita, esto es un plus, una especie de “coreografía”. No se trata de agregarle lucecitas de discoteca para que la gente crea que está en algo muy juvenil. Se trata más bien de una propuesta para involucrar todos los sentidos. Aquí lo que nos interesa, es hacer de la música clásica una experiencia multisensorial, si se quiere llamar así. De hecho, la danza que hacen los músicos durante la interpretación tiene que ver con la leyenda de El Dorado. En ese sentido es muy colombiana la propuesta, pasan personas con inciensos para ambientarla con diferentes olores. Incluso el inicio de la obra es danzado. Hemos usado la misma cantidad de horas de ensayo para la música y la parte coreográfica. Por decirlo de otra manera, no es algo por salir del paso y hacer dos o tres cositas y que todo parezca muy chistoso bailando juntos de un lado para otro. Es realmente algo muy especial y muy profundo para nosotros, eso es lo que queremos compartir.