LA TROMPETA DE JON FADDIS

El sonido del Bop a través del tiempo

El sábado 19 de mayo, a las 8:00 p.m., el veterano trompetista Jon Faddis se presentará por primera vez en Bogotá durante el ciclo de seis conciertos de la edición número 30 del Festival Internacional de Jazz del Teatro Libre. Lo acompañarán David Hazeltine en el piano, Kiyoshi Kitagawa en el contrabajo y Dion Parson en la batería.

Por: Óscar Acevedo

En el competido medio musical, la construcción de un sonido propio es clave para que un solista sea reconocido por la audiencia y toma muchos años de trabajo lograr, que el oyente lo identifique al vuelo. Jon Faddis ha logrado construir con su trompeta un vocabulario efectista que utiliza como “imagen corporativa”. Me refiero a un sonido distintivo que nadie más

posee y que exhibe tanto en su larga lista de grabaciones como en sus frecuentes conciertos. Un prominente callo en su labio superior da cuenta de las eternas horas de práctica que le han llevado a ser uno de los principales trompetistas de la actualidad. Recordemos que un callo de similares proporciones obligó al legendario Louis Armstrong a abandonar la trompeta y dedicarse principalmente al canto en sus presentaciones.

El repertorio de Faddis está diseñado para el lucimiento de la trompeta como instrumento principal, y en cada una de las canciones, el líder desarrolla sus improvisaciones llegando al registro agudo del instrumento en el clímax del solo. Esta habilidad de expandir el registro normal de la trompeta es su fortaleza más notoria y lo une a un selecto grupo de trompetistas, como Arturo Sandoval, que no se limitan a las dos octavas normales de la trompeta y alcanzan notas agudísimas en una extensión de hasta cinco octavas.

En el vocablo musical se conocen como screamers (término del inglés que traduce literalmente “los gritones”, por el alto volumen de su estilo interpretativo). Es muy usual encontrar a los solistas que dominan esta técnica en el papel de primera trompeta de las Big Bands, en las que se destacan por su potencia y por su registro extremo.

Ejemplo de esto es su disco de 1989 titulado Into the Faddisphere: en el primer corte usa largos y agudos gemidos de la trompeta sobre un acompañamiento fijo y sin cambios bruscos, lo que parece más un ejercicio de demostración técnica que una canción como tal. Aquí su sonido se asemeja bastante al de Miles Davis en la época del disco Bitches Brew; un clásico del free jazz publicado a comienzos de los años setenta en el que Miles definió el futuro del género. En adición a Davis, entre sus principales influencias encontramos a íconos del instrumento como Chet Baker, Roy Elridge y Clifford Brown.

Faddis fue durante algunos años de su carrera el trompetista principal de la orquesta de Dizzy Gillespie y ha tocado con músicos de amplio renombre como Charlie Mingus, Lionel Hampton y la Big band de Thad Jones/Mel Lewis entre muchos otros. Ha participado en cientos de grabaciones que van desde estrellas del pop como Billy Joel o Paul Simon, hasta el exponente del free jazz Anthony Braxton, cubriendo un amplio espectro que abarca desde la música comercial hasta la más vanguardista.

También lideró por varias temporadas el Chicago Jazz Ensamble con el apoyo del Columbia College en Illinois y dirigió el Carnegie Hall Jazz Ensamble entre 1992 y 2002. Sin embargo, su estilo de improvisación es característico del Bebop, variación del jazz que surgió a mediados del siglo pasado en la que se acostumbraba a frasear de manera frenética y virtuosa.

Su más reciente publicación es del año 2006 y se titula Teranga. En este álbum luce más maduro y sereno en sus interpretaciones: toca con confianza, utiliza mucho la sordina como medio para suavizar el color brillante de la trompeta, acude a las baladas para lucir su sonido limpio y afinado, con frecuentes glissandos agudos que producen una tensión extrema en el oyente.

Una faceta de Faddis que no debería pasar desapercibida es la de maestro. En los talleres didácticos que ofrece habla reiteradamente de la postura correcta para conseguir buena respiración, insiste en la relajación para tocar y habla de técnicas curiosas como la de practicar las melodías al revés, una estrategia muy útil para todos los instrumentistas que les ayuda a dominar el fraseo.

Su enfoque educativo se basa en sacar a oído las improvisaciones de grandes solistas y no depende de boquillas sofisticadas o muy costosas para tocar, anotando,con sabiduría, que la destreza no proviene del instrumento, sino del músico que lo toca.

Interesante visión la de Faddis que valdría la pena ampliar a través de una masterclass para los intérpretes de viento del país, que mucho se pueden beneficiar con su experiencia y sus enseñanzas.

Le sugiero a los lectores que no se pierdan esta oportunidad de oír a un legítimo heredero de los grandes músicos que forjaron el jazz a mediados del siglo pasado.