EDWIN GUEVARA

El Dúo Villa-Lobos en la familia Naxos

El pasado 9 de junio el prestigioso sello discográfico Naxos lanzó el disco del Dúo Villa-Lobos conformado por la chelista Cecilia Palma y el guitarrista colombiano Edwin Guevara. Este 11 de octubre el Dúo se presentará su trabajo en la Sala de Conciertos de la BLAA.

Por: María Jose de Bustos

En el mundo de la música hablar de Naxos es hablar de una de las dos casas discográficas que más venden en el mundo. Su calidad e independencia son referencia entre intérpretes, compositores, orquestas y directores. Ocupar un lugar en el mercado editado por Naxos es uno de los sueños recurrentes de todo músico que desee dejar un gran legado para hoy y futuras generaciones.

Pues bien, Edwin Guevara, guitarrista y compositor colombiano, ha conquistado los estrictos estándares de calidad que la disquera exige para formar parte de sus listas. El Dúo Villa-Lobos, formado con su esposa, la chelista oriunda de Venezuela, Cecilia Palma, (en la actualidad integrante de la OFB y maestra de la UNAL), vuelve a inscribir a Colombia en este panorama, con letras mayúsculas. La formación de guitarra y chelo, en la que inicialmente no creían los exigentes editores de Naxos, obligó a la pareja a convencer a la disquera de que su trabajo era realmente merecedor. A través de un análisis extraordinario en cuanto a historia, planteamiento de las obras, razones de elección del repertorio, lenguajes utilizados y formas de composición, lograron hacerlo.

Todos los contenidos tenían que ser sustentados con un rigor musicológico incontestable. La prueba de grabación que debían enviar requería, además, ciertas características de captura de sonido a la altura de auténticos expertos. Ahí entró el apoyo de los consagrados profesionales con los que ya cuenta este país. Los ingenieros Marcela Zorro y Jefferson Rosas tomaron el mando de la edición y lograron un registro que cumplió con las exigencias. La sala de conciertos de la Biblioteca Luis Ángel Arango, del Banco de la República, cedió sus instalaciones para que este equipo de lujo consiguiera, con la inmejorable acústica de la sala cuya reverberación natural reproducen impecablemente, grabar las obras de D. Bogdanovic, J. Zenamon, S. Assad, A. Ourkouzonov y el propio E. Guevara. El resultado del envío del audio tuvo su respuesta al día siguiente. “Editamos ya”, fue el mensaje que recibió el Dúo Villa-Lobos desde Hong Kong, sede de la discográfica.

En la página web de Naxos se exhibe el video de promoción del CD del Dúo recién comercializado, en el que se puede ver el primer movimiento de la Fantasia para Cello y Guitarra, denominado Providencia, en homenaje a la isla colombiana del Caribe, compuesta por el maestro Guevara. Un orgullo para esta tierra, un regalo para los melómanos y un privilegio que muestra un sello de identidad indiscutible.

El CD del Dúo Villa–Lobos es toda una revelación. La apuesta que hacen ambos músicos es muy inteligente, no solo por la elección de un ambicioso programa, sino por su ejecución maestra. Exhiben una técnica demandante que nos transporta permanentemente a otras culturas y geografías reconocibles. Sus juegos envuelven, empastan, crean atmósferas emocionales, resuelven dinámicas conjugando un hermoso y cómplice diálogo de timbres y colores. Hacen alarde de un ritmo y musicalidad exquisitos gracias al profundo conocimiento de sus instrumentos, una comprensión de la música y su estética, y una diáfana capacidad de interpretación conjunta.

Edwin Guevara, guitarrista, arreglista, compositor y director, supo cuál iba a ser su profesión desde muy niño. Con su papá, cantautor de música tradicional, jugaba a componer temas haciendo creaciones improvisadas. Por las noches, se quedaba hasta el final de la emisión televisiva ya que el maestro Gentil Montaña era quien cerraba el día. Esto fue todo un estímulo para el pequeño Edwin, quien con una grabadora y las ganas de emular al maestro Montaña, adquirió una percepción natural con la que alcanzó sobrada solvencia.

Con su segundo padre, como él mismo lo define, Ramiro Isaza, en total complicidad con el propio, comienza en la ruta del rigor y la disciplina en el estudio. Paralelamente observa componer a personalidades como Lucho Bermúdez o el propio Gentil Montaña. A los siete años entra al conservatorio y se cuela en las clases de composición como asistente de Blas Emilio Atehortúa. Experimenta infinidad de variables compositivas y asiste a todo tipo de conciertos acompañado por su papá.

Además, sigue desarrollándose con el maestro Manolov en talleres de dirección. Se forma en canto, piano y guitarra, hasta que finalmente entra a la Universidad Nacional. Un día sentenció: “quiero estar en el país de la guitarra, quiero irme a España”. Entre los muchos y variados premios que ostenta, gana el Concurso Internacional de Guitarra en La Habana (Cuba) que le cambia la vida. La directora del Liceo de Barcelona, que casualmente formaba parte del jurado, le ofrece ir a estudiar a la capital catalana. Otras opciones surgen: quedarse becado en La Habana o marchar a Tokyo con el maestro Fukuda. Guevara decide cumplir su sueño y volar a la península ibérica donde se gradúa con una tesis en música colombiana.

El maestro Guevara es un hombre honesto y directo, como su música. Humilde e incansable estudiante además de gran formador de jóvenes en valores musicales y humanos. Sus composiciones buscan tener un estilo propio sin parecerse a nada o a nadie, sin influencias de otros autores. Su personalidad artística es tan rica en géneros que en su escritura trata de introducir ritmos de las diferentes culturas por las que va transcurriendo su vida sin dejar de abrirse al mundo con hambre de descubrir.

Tal como el propio maestro describe: “El germen de mi composición se basa en no tener estructuras ni referencias. La armonía es un estado de sensaciones. Una tonalidad es un espectro”. Se imagina su música en el escenario, la visualiza como si fuese su propio público para imaginar oyentes que puedan entender lo que él crea. De hecho, los títulos de sus obras, siempre muy delicadamente escogidos, son ya definitorios. Escribe con el lenguaje tradicional, sin grafías contemporáneas. Es un buscador perseverante de una identidad propia.

En su inmediato futuro como compositor tiene decenas de obras encargadas, señal inequívoca de que su estilo ya goza de un desarrollo y madurez determinantes; como intérprete, junto a Cecilia Palma con su Dúo Villa-Lobos, poseen un catálogo envidiable con cerca de 100 obras por estrenar; y como pedagogo, inicia una nueva andadura en la Universidad Sergio Arboleda.

Las horas con el Maestro Guevara vuelan como una exhalación, si está acompañado de Cecilia, el complemento es revelador. Escucharle contar su trayectoria profesional, historias que le acompañan con nombres propios, realidades maravillosas que se desconocen, como que las cuerdas Knobloch de España le patrocinan, o que sus 13 guitarras han sido cada una un conmovedor regalo en diferentes momentos de su recorrido artístico, hacen comprender el porqué de su huella indeleble.