¡CELEBRA LA MÚSICA!

La banda sinfónica de todo un país

700 jóvenes entre los 13 y los 17 años participaron en la convocatoria del Programa Nacional de Estímulos del Ministerio de Cultura para participar de una convocatoria cuyo premio sería integrar la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia y participar en su residencia artística. 98 fueron seleccionados.

Jalima Díaz viajó de Cartagena a Cajicá con su oboe cargado en la espalda. Una alegría más acababa de sumarse a su joven existencia. Al mismo tiempo, y en el otro extremo del país, Diego Jojoa, en Puerres, Nariño, recibía una noticia; el sueño que llevaba cosechando por dos años acababa de cumplirse: viajaría con su trombón para ser parte de la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia.

Fotografía: Juan Felipe Urrego – Ministerio de Cultura

Siete meses atrás, 700 jóvenes músicos entre los 13 y los 17 años, como Jalima y Diego, se inscribían al Programa Nacional de Estímulos del Ministerio de Cultura para participar de una convocatoria cuyo premio sería integrar la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia y participar en su residencia artística. 98 jóvenes sonrieron al ver su nombre en la lista de seleccionados y se llenaron de orgullo y emoción por representar a sus regiones con su instrumento.

“Para mí es un orgullo pertenecer a esta banda, porque es ir más allá de lo que podemos hacer en nuestro municipio y representarlo”, dice Carlos Mario Ortega, clarinetista del municipio de Imués, Nariño.

Mientras los meses corrían, el municipio de Cajicá se alistaba para ser escuela y hogar temporal de los músicos que llegarían en la tercera semana de noviembre. El maestro italiano Remo Ceccato fue escogido como director de la Banda, y el equipo docente, joven y con altos méritos académicos, fue también seleccionado.

 

Fotografía: Juan Felipe Urrego – Ministerio de Cultura

La iniciativa del Ministerio de Cultura se realiza desde 2011 y culmina siempre con un gran concierto en el Teatro Colón. Ese día, además, el Ministerio invita a los 1100 municipios de Colombia a que se sumen a la fiesta musical y hagan conciertos y actividades artísticas para exaltar el arte sonoro en una jornada que bautizaron ¡Celebra la música!

Edgar Melan, asesor de creación y circulación del área de música del Ministerio, dice que los principales objetivos de esta Banda y su respectiva residencia artística son fortalecer y visibilizar los procesos de formación que tiene nuestro país, pues todos los participantes vienen de bandas regionales y son seleccionados para conformar el proceso nacional. “Nuestro objetivo también es enseñarles a trabajar en equipo, mostrar cómo a partir de cada una de sus individualidades se convierten en un solo sonido que se agrupa en la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia”.

El día llegó y con él, los músicos de todas las regiones del país. Con maletas listas para diez días de clases, ensayos y experiencias, se acomodaron en el hotel y comenzaron las actividades. El repertorio escogido por el maestro Remo Ceccato es una selección de obras latinoamericanas y colombianas, a excepción de la banda sonora de La Guerra de las Galaxias, del reconocido John Williams. El objetivo: cautivar al público y a los músicos, montar repertorio de alto nivel de exigencia, tener un concierto fresco, contrastante y para todos los gustos. Para el maestro Ceccato, el talento es indudable y el crecimiento musical de las regiones también es muestra del buen trabajo que hacen los procesos bandísticos regionales.

Diego Arévalo, director asistente y quien ya había participado en estas residencias artísticas como docente, dice que el nivel musical de los participantes lo sorprendió. Pero, sobre todo, lo que más destaca de esta experiencia es la posibilidad de aprender de los demás. “Vienen músicos de diferentes partes del país y realmente aquí es donde pueden compartir las experiencias, cada uno tiene una cultura y una manera de tocar en particular y eso es lo bonito de esta residencia. De mi parte espero enseñar algo a los estudiantes, no solo musical sino en la parte personal. Siempre les inculco mucho el tema de la humildad, de la disciplina, que siempre hay que esforzarse y tratar de ir más allá y yo esperaría que se lleven eso para sus casas y lo compartan con sus compañeros”.

Fotografía: Juan Felipe Urrego – Ministerio de Cultura

Jalima se encontró con jóvenes de regiones diferentes y distantes a la suya. El sol que ha tostado su piel y su acento costeño y de palabras cortas contrastó con las pieles claras del interior o el diálogo plano de los bogotanos. Descubrió que, a pesar de la diversidad de culturas y maneras de hablar, la música los conecta a todos. Para ella, como para todos los demás, la música es la forma de expresarse que prefieren:

“Yo toco el oboe y la música es todo para mí. Es la mejor forma de expresar lo que pensamos y lo que sentimos”, dice Jalima con seguridad. Luna Rodríguez, clarinetista de Cajicá, piensa parecido: “Es la conexión conmigo misma, con la naturaleza, con las otras personas. Por eso me parece muy importante la música en mi vida”.

Diego Jojoa no solo cumplió su sueño, sino que entendió que el sueño de él es el de muchísimos otros jóvenes colombianos y por eso se siente privilegiado de esta oportunidad. Además de sus conocimientos musicales, sabe que al regresar a casa hay algo que no cabrá en su maleta: la inmensa alegría de compartir su cultura con maestros y compañeros.

Juan José Gómez, tubista de Medellín, se siente orgulloso de sí mismo y su mayor felicidad es que su familia lo vea, lo aplauda y lo siga apoyando, mientras que Nicolás Castro, saxofonista bogotano, se siente profundamente agradecido de pertenecer a este proceso tan similar a los entornos profesionales.

Finalizan los diez días de residencia y hoy los 98 jóvenes de la Banda Sinfónica Juvenil de Colombia tienen su primer concierto. Un auditorio majestuoso y sagrado se alza ante ellos: la Catedral de Sal de Zipaquirá. Su trabajo resuena hoy en el templo religioso y mañana en el templo de la música nacional: el Teatro Colón. La felicidad los llena, los nervios y la ansiedad también. Su público es un país entero que los podrá ver y escuchar a través de sus pantallas. Todos los canales institucionales y regionales, así como la página del Ministerio de Cultura, transmitirán el concierto para inspirar a muchos otros jóvenes del país y cerrar esta experiencia con un aplauso unánime de los colombianos.

Nicolás Castro define en una frase corta lo inconmensurable de esta experiencia.

“Es un compartir muy completo. Es conocer el país a través de la música”.