Adiós al “Gato”

La última entrevista registrada en video de Leandro “Gato” Barbieri (Rosario 1932 – New York 2016)  deja ver a un Barbieri viejo y desaliñado, sin algunos dientes. Prácticamente ciego, pega su nariz a una foto de las sesiones de The Last Tango in Paris, en donde aparece grabando la banda sonora de 1972 que lo hizo mundialmente famoso.

 Allí recuerda cómo surgió la música para la película de Bernardo Bertolucci y una vez más reitera que su música nada tiene que ver con el jazz latino: “no es salsa, no es Tito Puente, no es música para bailar”. “Yo no tengo nada que ver con eso”, dijo en otra ocasión.

Y aunque es cierto que álbumes como Synphony for Improvisers  o el Último Tango en París puedan darle la razón, los tumbaos que salieron del piano de Edy Martínez en aquel legendario disco arreglado por Chico O’Farrill: Chapter Three: ¡Viva Emiliano Zapata! (1974), no dejan su sentencia muy en claro.

Esta asociación que se hiciera del saxofonista argentino con el jazz latino data del final de los años sesenta. Después de tocar junto a músicos de la talla de Don Cherry, Carla Bley y Charlie Haden y  pertenecer a la vanguardia del free, el “Gato” se volcó sobre la tradición sudamericana. Fruto de este viaje a las raíces nacieron grabaciones de gran factura como El Pampero, disco que presentó en 1971 en el Festival de Montreux, dejando boquiabierta a la critica internacional.

Barbieri había concedido una última entrevista a la periodista Teodelina Basavilvaso en  abril de 2015. Desde su residencia ubicada al frente del Central Park de Nueva York el “Gato” amablemente “alegó” sobre su difícil situación económica, la disminución en sus regalías, el sube y baja de los músicos; también de haber perdido sus dientes y  de que otros  “se los había comido el perro hijo de puta” con el que vivía junto a su segunda esposa. En ella vaticinó que su muerte ocurriría dentro de tres o cuatro años, pero esta se le adelantó.

Espere una reseña completa en nuestra edición impresa, de quien fuera  considerado por muchos el músico argentino más grande del jazz.

Por: Iván Rodríguez Contreras. Director TEMPO.