C4, el nuevo cuatro venezolano.

El viernes 10 de mayo se presentará en el Teatro Colsubsidio C4: el nuevo sonido del cuatro venezolano.

Los inicios

Al conocerse en Caracas, los miembros del C4 ya eran entusiastas y conocedores de la larga tradición del cuatro. El encuentro inicial se da entre Glem y Molina, quienes coincidieron en el año 2002 en el Instituto Universitario de Estudios Musicales de Caracas y a quienes unió su afinidad por la música tradicional. Posteriormente, hacia el año 2004, se realiza en Venezuela el concurso internacional La Siembra del Cuatro, donde participan cuatristas de todas las regiones de Venezuela, de Trinidad y Tobago y de Colombia. De acuerdo al relato de Molina: “Ahí Jorge fue finalista representando a el Oriente de Venezuela, Héctor a la región Andina y Edward a la región Central. Aunque ya habíamos visto a Edward en diferentes circunstancias en Caracas, durante el concurso fue donde terminamos de hacer empatía con él”.  

Tras su éxito en el concurso, la Fundación Multifonía invito entre otros a Ramirez, Glem y Molina a hacer un concierto, donde cada uno tocó una pieza solista para luego culminar el show con una serie de piezas en conjunto. “Nos encantó lo que sucedió allí, la sonoridad que descubrimos. Fue algo que surgió muy espontáneamente, sin mucha planificación. A partir de ese momento decidimos llevar adelante este proyecto”, recuerda Molina. 

El encuentro redundó en los años siguientes en la edición de los discos C4 Trio (2006) y Entre Manos (2009), ambos producidos por el legendario músico venezolano Aquíles Baez. En 2013 lanzan el proyecto Gualberto + C4, en el que acompañan al reconocido cantante venezolano Gualberto Ibarreto, para luego lanzar el álbum “De Repente”, con el cuál se hicieron acreedores a un premio Grammy Latino. 

Nuevos sonidos

Al no existir demasiados referentes dentro de la música venezolana de grupos con tres solistas de un mismo instrumento, los miembros de C4 afirman que la sonoridad del ensamble ha sido un descubrimiento incluso para ellos mismos. Desde un punto de vista musical, esta exploración les ha significado varios retos: de acuerdo a Molina, “al ser tres instrumentos iguales, con la misma afinación y timbre, tenemos que estar muy atentos de que cada cuatrista cumpla un papel particular dentro de los arreglos. Eso conlleva un trabajo muy meticuloso que de una forma u otra le resta fluidez al montaje de repertorio nuevo”. La utilización de otras tecnologías musicales ha sido también un camino para enfrentarse a este proceso: “hemos incorporado el uso de pedaleras para poder tener otras posibilidades tímbricas y que no sea agotador para el oyente escuchar siempre el mismo sonido del cuatro”.

Sin embargo, y a pesar de su sonoridad particular, los músicos de C4 se reconocen como parte de una corriente más amplia. De acuerdo a Molina “hace algunos años surgió en Caracas la Movida Acústica Urbana (MAU), un colectivo donde convivían principalmente 6 agrupaciones que hacían música venezolana con un sentido estético muy parecido y contemporáneo: Los Sinvergüenzas, Kapicua, EnCayapa, Kamarta Jazz, Nuevas Almas y C4 Trío. Fue un pico magnífico en la música venezolana. Lamentablemente la gran mayoría de esos músicos ya no viven en Venezuela y muchos de estos proyectos se desintegraron. Es muy triste, pero es difícil hablar en estos momentos en Venezuela de un movimiento.»

Aunque las circunstancias actuales en Venezuela han entorpecido el camino de la banda y aunque sus miembros se vieron forzados a salir del país hacia diferentes lugares, el proyecto sigue vigente: “Tenemos una gira a Europa en puertas y un disco junto a Luis Enrique prácticamente listo. El año que viene cumpliremos 15 años y ya estamos pensando en qué vamos a hacer. El reto de mantener el proyecto vivo es lo que nos da la fuerza necesaria para no dejarnos vencer por las circunstancias”. 

La fuerza de la que habla Molina es la misma fuerza que reside en su música: a punta de resistencia y con una puesta en escena vibrante y llena de recursos, la música del C4 ha sabido abrir un nuevo camino para el cuatro y para la música venezolana en el mundo.