NINO ROTA

La música de la vida

El cine de Federico Fellini siempre ha sido recordado como la celebración de la vida y la realización de los sueños. El circo, como el centro de la vida, como evocación de la existencia. Su universo sonoro fue creado por Nino Rota, quien indicaba a Fellini la velocidad de la escena, la suavidad del desplazamiento, […]

El cine de Federico Fellini siempre ha sido recordado como la celebración de la vida y la realización de los sueños. El circo, como el centro de la vida, como evocación de la existencia. Su universo sonoro fue creado por Nino Rota, quien indicaba a Fellini la velocidad de la escena, la suavidad del desplazamiento, siempre pensando en la música como el elemento integrador del ritmo cinemático. Rota colaboró estrechamente con Fellini durante sus  20 años más fructíferos, en sus diez principales obras maestras, en las que la música jugó un papel determinante. Este período “clásico” en la obra de Fellini se extiende desde Las Noches de Cabiria (1958) hasta Ensayo de Orquesta (1978). Rota plasmó su carácter en cada una de los filmes. La picardía de los temas, en Julieta de los Espíritus; el carácter gracioso y a la vez evocativo, en Amarcord. De este filme nos viene a la memoria su bella “Danza bajo la niebla”. En Roma nos deslumbra con la música surrealista del desfile eclesiástico. En Ocho y Medio, la banda de músicos nos persigue de manera delirante y todos sus temas nos atrapan. Y en La Dolce Vita escribe popurrís psicodélicos, haciendo delicias con sus temas impregnados de elementos del jazz.

El compositor milanés, Nino Rota Rinaldi nació en 1911, nieto del célebre pianista italiano Giovanni Rinaldi. Desde muy pequeño su madre le enseñó piano y solfeo, y fue reconocido como un niño prodigio. Escribió el oratorio, L’infanzia di San Giovanni Battista, a los once años, estrenado en Milán e interpretado de nuevo en Lille. A los doce años ingresó al Conservatorio de Milán, para culminar sus estudios en la Academia Santa Cecilia, donde Alfredo Casella fue su maestro de composición. Por una recomendación de Arturo Toscanini viajó a los Estados Unidos, donde realizó cursos de perfeccionamiento (1931-1932) en la prestigiosa Academia Curtis de Filadelfia, estudiando composición con Rosario Scalero y dirección con Fritz Reiner.

A su regresó a Italia, ingresó a la Universidad de Milán, graduándose en Letras  en 1937. Finalmente se vinculó al Conservatorio de Bari, primero como profesor y luego como director. A pesar de la diferencia de edad, Rota mantuvo una larga y estrecha amistad con Igor Stravinsky.

El estilo compositivo de Rota se distingue por la supremacía de la melodía, una tonalidad libre de complejidad con mucha espontaneidad y expresividad directa, todo unido a un delicioso sentido del humor. Fue un entusiasta compositor de óperas,  admirador de la obra de Verdi y de Donizetti, lo que explica por qué su colaboración en el filme de Francis Ford Coppola, Il Padrino fue más que un acierto. Los productores de Il Padrino criticaron mucho a Coppola por el carácter operático de la música, pero Coppola defendió la idea de Rota, de una música que estuviera ligada a la tradición y a la familia, precisamente la médula espinal de la película. La banda sonora de Il Padrino es considerada por el American Film Institute como una de las cinco más grandes partituras de la historia del cine. También está incluida en esa lista la música que escribió para La Guerra y la Paz de King Vidor.  Un dato curioso: obtuvo su Oscar a Mejor Banda Sonora por la música de Il Padrino II, cuando en esencia se trató de la misma música de Il Padrino.

No podemos olvidar su colaboración con Luchino Visconti, en especial con la música de Il Gatopardo, tal vez su partitura más ambiciosa, tanto así que hoy hace parte del repertorio sinfónico y suele interpretarse como la Suite de El Gatopardo. Una colaboración muy destacada en la carrera de Rota como compositor para el cine fue la creación de la música del filme Romeo y Julieta, de Franco Zefirelli, cuyo tema principal, What is a Youth,  se convirtió en una canción tan popular, que solo en Inglaterra tiene en cada ciudad una letra diferente. La partitura de Romeo y Julieta es exquisita, con referencias del estilo cortesano y gentil del mundo isabelino, del laúd de John Dowland y de la vihuela de Gaspar Sanz. Rota compuso más de 150 partituras para el cine durante un período de 46 años, para más de 32 películas. Fue un excelente pianista. Su destreza para improvisar en el piano le permitió entenderse perfectamente con los directores e interpretar de manera rápida sus ideas. 

Fellini y Rota

Pero fue sin duda en el cine de Federico Fellini donde el maestro Nino Rota encontró la verdadera fuente de su inspiración, donde consolidó su estilo y donde  encontró el terreno fértil para expresar su auténtico lenguaje. Fellini se refirió a su colaborador y amigo entrañable en estos términos:

“El más preciado de los colaboradores que tuve en mi vida, y no tengo duda en afirmarlo, fue Nino Rota. Entre nosotros siempre existió una armonía completa y total. Tenía una imaginación geométrica, una aproximación a la música de esferas celestiales. No tenía que ver las imágenes de mis películas. Cuando le preguntaba sobre las melodías que tenía en mente, para acompañar una secuencia u otra, caía en la cuenta de que no estaba interesado tanto en las imágenes. Era un introvertido y la realidad no tenía manera de afectarlo. Nino siempre perteneció al mundo de la intuición. Tal como los niños, como las personas sensibles e inocentes, nos sorprendía con sus comentarios luminosos. Tan pronto como llegaba al plató, la tensión desaparecía; todo se convertía en una atmósfera festiva; la película se impregnaba de alegría y de serenidad, una nueva vida.”