Olivier Messiaen

7 VISIONES DEL AMÉN: BdB Duo y La Compañía del Cuerpo de Indias
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MESSIAEN, Olivier. 7 visiones del Amén • Intérprete: BdB Duo. La Compañia del Cuerpo de Cartagena de Indias • Producción audiovisual: Carlos Osorio. Solid Brothers Films 2015

visiones del Amén es acaso uno de los más ambiciosos proyectos que se han realizado en nuestro país. La monumental obra para dos pianos del compositor francés Olivier Messiaen, grabada por el dúo BdB, integrado por María José Barandiaran y María José de Bustos.

Además del registro sonoro, esta producción también ha sido concebida como un espectáculo visual, donde las coreografías de bailarines van enriqueciendo los complicados conceptos que evoca Messiaen en la obra.

El uso de dos pianos Steinway, la acústica privilegiada del Teatro Estudio y la pulcritud en la toma de sonido hacen de esta grabación un documento de impecable calidad.

La Compañía del Cuerpo de Indias hace un trabajo de danza exigente, para una obra que cuenta con cambios de eje temático que sólo un coreógrafo con buen criterio conceptual puede enlazar en algo inteligible. En esto último, el trabajo de Marie France Deleieuvin y Álvaro Restrepo no ha sido fácil, ya que 7 Visiones del Amén dista de ser una narración. La propuesta, con impecable fotografía, lo que busca es la experiencia multisensorial, donde la sinestesia se logra integrando artes distintas: música, danza y cine.

Esta reseña se concentra en el mérito musical de la obra y la interpretación, además de en cómo ayuda a captar las inquietudes del arte de Messiaen y su verdad. Probablemente lo único que queda faltando en la producción es un ensayo sobre la obra: se da mucho énfasis a lo visual y la danza en las fotos que acompañan al producto, bien empacado y que incluye tanto CD como DVD. Claro, parecería que la danza y las imágenes fueran suficientes para explicarnos a Messiaen, que ciertamente merecen acento en esta propuesta y son parte de su originalidad; aunque la literatura también es parte del acercamiento a la música, y más en esta, una obra llena de conceptos disímiles.

Merece detenimiento este punto y lo logran captar las dos pianistas de BdB: Messiaen está buscando, de alguna manera, entregar los sonidos que incorporan las grandes verdades del mundo, o bien reproducir cómo suenan los misterios fundamentales que confrontamos diariamente. “Personalmente siento en esta obra un canto a la vida, al desarrollo esencial del ser. Dramatúrgicamente tiene una evolución progresiva desde la primera a la séptima visión. Messiaen era profundamente católico; esta obra es la clara muestra de que su contenido estructural y musical trasciende el catolicismo para loar una sensibilidad universal presente en toda espiritualidad: el amor”, cuenta María José de Bustos.

Acá no hay melodías ni frases largas. Tenemos aforismos musicales, rítmicos y pasajes cargados de virtuosismo, “es una obra de una complejidad técnica e interpretativa extraordinaria, además de su duración, que demanda al pianista una dosis añadida de concentración física y mental muy exigente. Es imposible decidir, en un poema sinfónico de este calibre, como denominó a esta obra un gran director de orquesta, cuál de las visiones es la más difícil técnicamente”, agrega la pianista.

Quizás toda esta necesidad de sonidos que contengan la esencia del universo explique esta fascinación con el canto de las aves. A ellas se dedica el quinto movimiento, donde se apela, además a ángeles y santos. Y se reproducen notas de pájaros, que conocía Messiaen como ornitólogo. “Los elementos ornitológicos son muy claros. Messiaen maneja magistralmente las figuras de tiempos ínfimos: ritmos propios del canto refinado de los pájaros. Y los hace danzar entre las células repetitivas del segundo piano. La utilización de trinos y acentos exagerados en otros lenguajes más ríspidos de aves cuyo canto no es tan delicado, es también perfectamente percibida por el oyente”, añade.

El movimiento previo a los pájaros y los ángeles apela al deseo: es el Amén del Deseo. Acá también hay por fin alguna breve frase melódica. Esta Visión, junto con Turangalila y el pasaje del urogallo en Pájaros Exóticos rescatan el lado mundano y hasta erotizante de la música de Messiaen, en ciertos pasajes. Como si la piel y sus apetitos también acercaran a la verdad última del universo, suprimiendo lo doloroso.

Los últimos dos movimientos enlazan con lo católico y apocalíptico. De algún modo se asemejan con el Cuarteto para el Final de los Tiempos. Están dedicados al Juicio Final y al Amén de la Consumación de Jesucristo al expirar en la cruz. Ahora bien, lejos de las sombras evocadas desde la reclusión en el campo de concentración, el Messiaen de esta composición ve el final del mundo con alegría, casi optimismo. Y la música lo refleja. Es un final esperanzador.

Esta grabación supone el último trabajo conjunto de estas dos pianistas, que han hecho de 7 Visiones del Amén una de las más interesantes propuestas para acercarnos a Messiaen. Como melómanos valoramos a quienes asumen riesgos, como los llevados a cabo en tres versiones destacadas: la del mismo Oliver Messiaen y su esposa Yvonne Loriod; la de las Hermanas Labèque, revisada por el propio Messiaen; y la de Martha Argerich con Rabinovich.

Proyectos como este son los que hacen avanzar la comprensión de la música y proponen ir hacia adelante en nuestra

exploración personal, buscando esos sonidos breves que encierran verdades de nuestra historia. Esa épica musical, la de ir hacia el sonido nuevo que revele de dónde venimos y hacia dónde vamos, es lo más próximo a las inquietudes que alimentaron al gran compositor del atormentado siglo XX que fue Messiaen.