Frans Brüggen

EPÍLOGO MOZARTIANO
MOZART • Sonatas11 (Marche Turque, K. 331), 2 (K. 280) y 13 (Linz, K. 333). La Dolce Volta – Harmonia Mundi • 2011 LDV 03. DDD. 52’54” Grabación: 2011
MOZART • Sonatas11 (Marche Turque, K. 331), 2 (K. 280) y 13 (Linz, K. 333). La Dolce Volta – Harmonia Mundi • 2011 LDV 03. DDD. 52’54” Grabación: 2011

El caso de Ciccolini dista de ser único, pues parece existir una tendencia de grandes músicos a volver a Mozart cuando alcanzan los ochenta años. Otro caso emblemático fue el del titánico pianista Vladimir Horowitz (1903-1989), quien abordó en 1987 el Con- cierto para Piano No. 23, K. 488 (bajo la ba- tuta de Carlo Maria Giulini) y varias sona- tas mozartianas. En esta reseña presento el caso del flautista y director neerlandés Frans Brüggen (nacido en 1934), quien tras trabajar con Harnoncourt abordó su propia carrera como director, con su espléndida Orquesta del Siglo XVIII. Brüggen falleció el 13 de agosto de 2014 y ha legado el disco póstumo que aquí se comenta.

En 2010, en Rotterdam, Brüggen abordó las tres últimas sinfonías de Mozart: 39 (K. 543), 40 (K. 550) y 41 (K. 551, “Júpi- ter”), con grabación en vivo que se recoge en este disco. Es inevitable compararlas con las grabaciones que hizo el mismo Brüggen con la Orquesta del Siglo XVIII en la década de 1980 para el sello Philips (hoy en el catálogo de marcas de Decca/ Universal Music). La sinfonía 40 en sol mayor es relevante para ver, por ejemplo, las diferencias de duración. En la grabación de Philips, los movimientos duran al menos veinte segundos más que los ofrecidos en esta nueva lectura de las sinfonías; es como si Brüggen hubiese rejuvenecido en términos de tempi durante estas sesiones. La lectura, incluso más rápida, tiene menos frescura que las grabaciones de hace treinta años, aunque transmite una gran coherencia interior y rescata la intención programá- tica de esas tres sinfonías, escritas entre junio y agosto de 1788 y que parecen ha- ber estado previstas para un concierto por suscripción. En esta nueva lectura, la sinfonía que “gana por goleada” es la 41, “Júpiter”, cuyo segundo movimiento, “Andante Cantabile”, es de lo mejor gra- bado bajo la batuta de Brüggen. Es una suerte de “testamento sonoro” que mere- ce oírse con deleite.