SANTIAGO CAÑÓN-VALENCIA

Tocando contra la corriente

Luego de obtener el tercer puesto en el prestigioso concurso Queen Elizabeth, Santiago Cañón-Valencia realizará una gira organizada por el Banco de la República que se inicia el 1 de agosto: Popayán, Quibdó, Ipiales, Pasto, Sincelejo, Cartagena, Barranquilla, Santa
Marta, Riohacha y Valledupar, son las ciudades incluidas en su agenda de conciertos.

Han pasado 15 años desde que Santiago Cañón-Valencia hizo su debut junto al maestro Eduardo Carrizosa y la Orquesta Filarmónica de Bogotá (OFB). Esa tarde, Santiago, con apenas seis años, salió al escenario del León de Greiff con su pequeño violonchelo: un instrumento a “escala” construido para las manos de un niño, que a pesar de su reducido tamaño no pudo cargar.

Este concierto fue el premio que le concedió el concurso de jóvenes intérpretes OFB del 2001; el primero de una larga lista que hasta hoy ha obtenido.

Para hacernos una idea de su brillante carrera, basta mencionar su primer lugar en los concursos de Beijing (2010) y Carlos Prieto (2016); o los puestos de honor obtenidos en el Gaspar Cassadó (2013) y el Pablo Casals (2014). Su participación en la edición número XV del Concurso Internacional Tchaikovsky y el tercer puesto en el prestigioso Queen Elizabeth de 2017 hablan por sí solos.

En el mes de agosto, Santiago vuelve a Colombia gracias a una gira que organizó el Banco de la República alrededor de 12 ciudades del país. Durante estos 15 años que han pasado desde su debut, Santiago ha podido grabar discos, tocar como solista en cuatro continentes, ganar concursos y, recientemente, ingresar a una de las escuelas más prestigiosas de Europa. Pero a pesar de su exitosa carrera, sus palabras no reflejan un completo optimismo, pues empieza a ser consciente de que para poder hacer música de buen nivel dentro de su país, en más de una ocasión los colombianos se verán obligados a tocar contra la corriente.

Usted viene de obtener el tercer puesto en el prestigioso Queen Elizabeth ¿Qué apoyo recibió para este concurso por parte de su país?

Me considero muy afortunado. Todo mi apoyo viene de Mayra y Edmundo Esquenazi mediante una beca que se consiguió en el marco del V Festival Internacional de Música de Cartagena con el apoyo de Julia Salvi. Nunca he recibido apoyo del gobierno. Estoy muy agradecido por el respaldo que me han dado mis patrocinadores, lo cual me ha permitido realizar mis estudios en el exterior desde el 2011.

Sus padres son músicos, esto les dio mayor claridad de cómo se debía dirigir un proceso de formación que pudiera dar frutos importantes. Las políticas educativas de la primaria y el bachillerato en Colombia no están diseñadas para desarrollar músicos de alto nivel ¿Cómo resolvieron esto sus padres?

Estuve en un colegio “normal” hasta tercero de primaria. Luego, mis padres empezaron a mirar otras posibilidades porque, como dice usted, esa agenda de salir al colegio desde las seis de la mañana, volver a las seis  de la tarde y tener que hacer un mundo de tareas no me funcionaba. Entonces ellos buscaron otras alternativas de educación que me dejaron más tiempo para mi instrumento. Estuve con un tutor privado y luego en un colegio virtual. De esa manera terminé el bachillerato a los 14 años y me fui a Nueva Zelanda para hacer mi universidad. Respecto al chelo, mi profesor fue Henryk Zarzycki, y mi mamá estuvo muy pendiente de cómo estudiaba, pues es muy difícil a los cuatro años y medio recordar lo que se aprende en una clase.

Su debut como solista con orquesta fue antes de los diez años. ¿Qué nos podría decir de esto?

Fue con la Filarmónica de Bogotá. Fue a los seis. Toqué el concierto de Vivaldi en La menor. Lo recuerdo como un sueño cumplido porque crecí viendo videos de Mischa Maisky y Yo Yo Ma. Mi sueño era tocar con una orquesta profesional y poderlo cumplir a los seis años…con una sala llena…fue una gran experiencia. Creo que por ahí está el video en YouTube.

A propósito de Mischa Maisky, pudimos verlo a él en el jurado del Queen Elizabeth al lado de Gautier Capuçon, Antonio Meneses y Pieter Wispelwey ¿Cómo es la relación de los participantes con ellos?

Obviamente durante la competencia no es posible tener contacto con el jurado. Luego de la competencia también es difícil porque como todos ellos son muy famosos, todos quieren hablarles, entonces el tiempo es muy limitado.

¿Y pudo recibir alguna crítica por parte de ellos?

En general recibí muy buenos comentarios en cuanto a todas mis rondas.

Usted tocó conciertos de Haydn y Shostakovich en el concurso…

El Haydn fue en la semifinal y el Shostakovich en la final, además de la obra impuesta.

Hablando del Concierto de Shostakovich…antes de las rondas del Queen Elizabeth vimos al francés Victor Lafèrrere tocar este Concierto con la OFB. Él fue el chelista que ganó el primer puesto en este concurso. ¿Por qué usted no vino a foguear su concurso a Colombia?

Bueno…cómo explico esto…yo siempre estoy muy feliz de volver a casa, de volver a Colombia y tocar con la Orquesta Filarmónica de Bogotá. Es con una de las que más he tocado y me considero parte de esta familia; mi papá es clarinetista de la orquesta. Pero desde que cambiaron de administración no he recibido ninguna oferta de ellos hasta el momento.

Y luego de su tercer puesto en el Queen Elizabeth ¿ha recibido ofertas de conciertos en Colombia además de su próximo recital en la Luis Ángel Arango?

Lo de la Luis Ángel Arango ya estaba programado, pero la verdad, hasta el momento no me ha llegado ninguna propuesta por parte de Colombia, bueno, a excepción del Festival de Cartagena.

¿Y por parte del Ministerio de Cultura ha recibido algún incentivo o reconocimiento después del premio?

¿Del Ministerio de Cultura? Ninguno… Jamás. Lo que sí tengo que decir es que fue muy motivante la presencia de la Embajada de Colombia en Bélgica durante el concurso. El embajador, Rodrigo Rivera, y su esposa, Claudia, estuvieron ahí. El cónsul también. Me reuní con ellos varias veces. Tengo que decir que fue un apoyo importante para mí durante el concurso.

¿Cómo ha sido su relación con la Fundación Salvi?

La relación con la Fundación Salvi empezó 2009 cuando fui a la serie de Jóvenes Talentos, una serie que, a partir de ese momento, hacen todos los años. Ahí conocí a Julia Salvi y ahí empezó todo. Empecé a ir todos los años al Festival y a tomar clases maestras. Fue en 2011 cuando conocí a mis actuales patrocinadores: Edmundo y Mayra Esquenazi, y bueno, ahí toqué para ellos un concierto privado y surgió el apoyo.  Se hizo luego un concierto en Bogotá para celebrar el premio y fue entonces cuando Andrés Díaz, mi anterior profesor, me dio el chelo en el que toco ahora.  Muchas cosas se han dado gracias al apoyo de la Fundación, de Julia y de mis patrocinadores. Toqué con los solistas de Moscú y Yuri Bashmet en el Santo Domingo, aparte de poder tocar en el Festival todos los años. Ahora estudio en Alemania. Estoy súper agradecido con ellos, con Julia Salvi y la Fundación, pues la beca la conseguí en el marco del Festival.

Hablando de este recorrido ¿nos podría contar sobre sus maestros?

Estuve estudiando con el maestro Zarzycki casi ocho años aquí en Bogotá. Fue la persona que me formó y me dio las bases. Él me dedicó todo su tiempo, le estoy muy agradecido. Luego contactamos por internet a James Tennant, mi maestro en Nueva Zelanda. Fuimos a probar si funcionaba bien con él. Me sentí muy bien con el maestro. Así fue que decidí estudiar ahí hasta terminar mi pregrado en el 2012 y después de eso fui a estudiar a Dallas con Andrés Díaz; ese contacto también fue gracias a la Fundación. Estudié con él hasta el 2015 y ahora estoy en Alemania con Wolfgang Emanuel Schmidt a quien conocí en Nueva Zelanda. Iré oficialmente a la Academia Kronberg, con el mismo maestro. Es una academia muy prestigiosa en donde muchos chelistas importantes de la actualidad han estado. Me siento muy emocionado de empezar.

Vi en su programa de la Luis Ángel Arango la famosa Chacona de Bach, pero en una versión suya…

Sí. Es una transcripción que hice del violín para el violonchelo de esta gran obra. Me gusta hacer transcripciones porque muchas obras que me gustan no están escritas para mi instrumento. Por ejemplo, Recuerdos de la Alhambra es un arreglo que me gustó hacer y el público para el cual lo he tocado lo aprecia bastante ya que es algo diferente a lo normal.

¿Cuál fue su último concierto con una orquesta colombiana?

Entre 2014 y 2015 toqué mucho con la Filarmónica de Bogotá. Hicimos las Variaciones Rococó, y en 2013 hicimos Elgar y Schumann. Con la Sinfónica se hizo la premier en Colombia del Ginastera. Y en el 2016, toqué con la Sinfónica Nacional, con la Filarmónica de Medellín y con la Filarmónica de Cali.ç

Usted recibió hace poco una importante condecoración en el Spoleto Festival dei 2Mondi

A Spoleto invitaron a seis músicos colombianos. Yo hice un concierto dedicado a la música colombiana. Estrenamos la Sonata para chelo y piano de Guillermo Uribe Holguín que la verdad desconocía, pero es una obra muy especial; la toqué con el pianista Luis Andrés Castellanos. También toqué arreglos míos del Lejano azul, de Calvo y otro del porro de la Suite Colombiana No. 2, de Gentil Montaña. Luego recibí el premio Monini, lo cual me dejó muy sorprendido, pues es un reconocimiento que han otorgado a personalidades muy famosas como John Malkovich, Willem Dafoe, Tim Robbins, entre otros.

¿Cómo ve el panorama para los músicos jóvenes en Colombia?

Creo que los jóvenes en Colombia tienen muchísimas más oportunidades que hace diez años. Las orquestas juveniles de la Filarmónica y la Filarmónica Joven de Colombia son iniciativas de extrema importancia. También todos estos espacios que el Festival de Cartagena da a los becarios. Todo esto es relativamente nuevo y no existía para las generaciones anteriores y esto ha aportado bastante al medio. Es una gran suerte que esto exista para los músicos jóvenes de Colombia.

¿Y cómo ve el reconocimiento en Colombia de los músicos de alto nivel que han obtenido afuera logros importantes como los suyos?

Pienso que el reconocimiento para la gente que ha tenido en la música logros nacionales e internacionales sigue siendo muy precario. No se trata de que nos alaben, pero uno espera algo por parte de su país por el trabajo realizado. Algo pasa en el deporte y eso sale por todos lados.

Bueno, la Gobernación de Antioquia ya condecoró a Maluma…

Sí, sí, sí… en fin…