JULIA HAGEN

Tocar y trascender

Julia Hagen hace parte de los seis estudiantes elegidos para la «Classe d’Excellence de Violoncelle» de Gautier Capucon. En el Cartagena XII Festival Internacional de Música elciclo de las Sonatas para chelo y piano de Beethoven serán parte central de su repertorio.

“Además de crecer en una familia de músicos, hay una razón divertida por la que elegí el chelo y me sumergí en este arte. Cuando tenía tres años me encantaba jugar a las escondidas y mi mejor escondite siempre fue el estuche del chelo de mi papá”

Para Julia Hagen la música empezó desde muy temprano. Recuerda que muy pequeña se tendía en el piso de su casa a escuchar a sus padres tocar. Desde entonces, quiso unirse a ellos. Oírlos era como un juego, y aprender a tocar era toda una diversión. Hoy, a sus 22 años, la música no solo es su carrera, sino que sigue siendo su pasatiempo favorito. Tal vez ese primer recuerdo de infancia, esa visión de la música como un juego, es más universal de lo que Julia cree y quizá por eso, en varios idiomas, incluido el de ella, el verbo tocar es el mismo que el verbo jugar.

Nació en Salzburgo rodeada de cuerdas: el chelo de su padre, Lukas Hagen; la viola de su madre, el violín de su hermana y el piano de su hermano. En el chelo encontró su refugio; aquel en el que se escondía de niña, y hoy, en el que habita su espíritu. Después de estudiar bajo la guía de tres grandes maestros en su ciudad natal y en Viena, fue admitida en la clase de Heinrich Schiff, lo cual Julia misma define como uno de los momentos más significativos de su carrera. Actualmente estudia en Berlín con J.P Maintz y hace parte de los seis jóvenes violonchelistas de la “Classe d’Excellence de Violoncelle” de Gautier Capuçon.

En enero de 2018 Julia Hagen se presenta por primera vez en el Festival Internacional de Música de Cartagena con las cinco sonatas para violonchelo y piano de Ludwig van Beethoven. Los dos conciertos en los que se escucharán las sonatas son una oportunidad de la cual Julia se siente afortunada porque para ella “no existe un compositor que haya escrito sonatas tan grandes para el chelo como Beethoven”.

Cada una de estas sonatas es especial para Julia y marca momentos importantes de su carrera. No duda en decir que, a pesar de sus diferencias, tienen un vínculo casi espiritual con su vida.

“La Sonata No. 1 nunca la he tocado antes, así que mi primera vez será frente al público colombiano. La segunda sonata la recuerdo con cariño porque fue la primera que toqué; la tercera es muy especial para mí porque cuando era niña solía escucharla todo el día mientras jugaba por ahí con mi hermano, entonces es un recuerdo de mi niñez; la cuarta la estudié mucho durante mis clases con Schiff y la quinta es simplemente increíble; el movimiento lento es sagrado para mí”.

Los grandes compositores que Julia escuchó desde su niñez acompañaron su crecimiento y formaron tanto su gusto musical como su carácter y sensibilidad hacia la vida.

“Desde muy temprana edad he escuchado música clásica y es una de mis favoritas porque uno encuentra piezas realmente humanas y honestas. Hablando de Beethoven, eso es lo que más amo. Él cambia segundo a segundo de carácter, va de lo delicado a lo fuerte, de lo hermoso a lo opuesto; lo muestra con toda su fuerza y para mí eso es completamente honesto y es lo que busco mostrar en mi interpretación. Es difícil de describir, pero Beethoven llevó a la máxima expresión los motivos más sencillos. Es increíble cuán adelantado estaba a su época”.

El gusto por la música, la pasión, la disciplina y la edad se han conjugado para hacer de la carrera de Julia una de las más exitosas de su país en la actualidad. Ha ganado numerosos premios y reconocimientos como solista y músico de cámara. Su experiencia compitiendo le ha abierto puertas en todo el mundo, pero también le ha enseñado la importancia de ser auténtica.

“Las competencias pueden llegar a ser crueles. Yo creo que el mayor desafío es no dejarse llevar por los nervios sino seguir enfocado en la música, disfrutarla y compartirla con la audiencia. Por supuesto esto no es nada fácil en un concurso, pero es lo que procuro tener siempre en mente. Para mí las competencias son una gran oportunidad para alcanzar logros. Un jurado siempre va a tener opiniones diferentes, pero yo creo que lo más importante es tocar como cada quien siente y mantenerse ahí, en vez de tocar para complacer al jurado.

Soy una persona que necesita tiempo para llegar a conocer la música muy bien. Hay muchos músicos que leen una obra en una semana y pueden entenderla y tocarla, pero yo siempre quiero ir más allá, yo quiero, además de entenderla, encontrarle un significado”.

La música la define. Su juego de niña tiene el poder de sobrepasar su racionalidad y es por eso que asegura que “un gran músico es aquel que se enfoca en mostrar la música y no en mostrarse a sí mismo. Es aquel que se deja trascender por el sonido, lo demás queda en segundo plano”.