JUAN DIEGO FLÓREZ

Más de 40 años cosechando triunfos

Juan Diego Flórez se presentará en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo el martes 2 de octubre en un recital que incluirá arias de Mozart, Verdi, Massenet y Gounody Puccini. La siguiente entrevista fue emitida al aire a través de la emisora H.J.U.T.

La primera vez que escuché a Juan Diego Flórez fue en 1998, en el encantador Teatro della Pérgola en Florencia. El tenor peruano cantaba el personaje protagónico en la ópera Le Comte Ory de Giaochino Rossini. Resulta difícil olvidar el impacto que me produjo esta voz ágil y dotada de sobreagudos impresionantes.
A la edad de 25 años, Juan Diego Flórez era una personalidad en el mundo de la música y ya había cumplido uno de los grandes sueños de todo cantante, ser aplaudido en La Scala de Milán. Volví a encontrar a Juan Diego Flórez en la mencionada Scala, en el año 2002. El artista interpretaba el personaje de Lindoro en El Barbero de Sevilla, también de Rossini.

Para ese entonces, las presentaciones del tenor, ya agotaban localidades en los grandes teatros y sus grabaciones hacían parte importante de las colecciones, no solo de los más entusiastas amantes de la ópera. Los medios daban prematuramente a Juan Diego Flórez el título de “El nuevo Pavarotti”.

Sin embargo, recordemos a algunos de los contemporáneos del tenor peruano, cada uno con un repertorio particular: Marcelo Álvarez (argentino), tenor lírico spinto, Rolando Villazón (mexicano) tenor ideal para Mozart y el bel canto y Salvatore Líctrita (italiano) tenor dramático. Si convertimos en una sola voz, la de los mencionados tenores, entonces podríamos crear “El nuevo Pavarotti”.

Dejando a un lado los títulos que se pueden obtener o sobrenombres que puedan exaltar la labor, está claro que uno de los secretos de Juan Diego Flórez, que lo ha llevado a tener una carrera de más de 20 años, sin perder sus cualidades vocales y manteniendo siempre una línea de excelencia, es precisamente la humildad, el estudio y el deseo constante de mejorar.

Es natural pensar que más de dos décadas de carrera han traído algunos cambios en el instrumento del tenor. A su repertorio rossiniano, su especialidad, ha entrado el bel canto puro presente en la música de Vincenzo Bellini, algunas obras de Giuseppe Verdi y en el recital que se escuchará en el Teatro Mayor podremos apreciar un aperitivo a lo que puede ser su entrada en el mundo de tenor lírico spinto con el aria Che gelida manina de La Boheme de Giacomo Puccini.

He podido conversar en dos ocasiones con Juan Diego Flórez; en el año 2002 en la Scala de Milán y también durante su primera visita a Colombia en el año 2011. El artista se presentó, en esa memorable ocasión, junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá.

José Daniel Ramírez: Hablemos de su experiencia con La Scala de Milán.
Juan Diego Flórez: En la Scala de Milán me siento como en mi casa, mi debut en fue en 1996 con la ópera Armida de Gluck bajo la conducción de Ricardo Muti. Con nostalgia recuerdo la emoción de haber hecho La Sonnambula de Bellini con Natalie Dessay, la cual tuvo gran éxito con el público.

JDR: Hoy Juan Diego habla de estas grandes óperas, pero la lírica no fue siempre una meta.
JDF: El canto siempre estuvo conmigo. Yo inicié mi carrera cantando, por ejemplo, valses criollos de mi país. Mi padre cantaba y me enseñó el arte de la guitarra. También compuse mis propias canciones. Estamos hablando de los 14 o 15 años. Siempre quise conocer el significado de la música: la lectura, el piano, el solfeo. En el colegio canté en el coro y siempre me gané todas las partes solistas. El profesor de
música de la escuela me llevó gradualmente a la ópera. Pensé que podía mejorar mi canto de la música popular. En el conservatorio fue cuando pude desarrollar mi interés por la música clásica.

JDR: Llegó el momento de conocer otros mundos y Juan Diego tuvo la oportunidad de estudiar en Curtis Institute en Philadelphia.
JDF: Fue un trabajo arduo, difícil, audicioné en tres conservatorios y en todos ellos fui aceptado con beca. Para mí esto fue una gran sorpresa. Fue un descubrimiento el saber que realmente era un buen cantante. En Curtis me encontré oficialmente con la ópera. Mi primer papel fue Tebaldo en Capuletos y Montescos de Belllini. Hoy pienso que mi llegada para ellos fue providencial y que yo, era el tenor que el conservatorio estaba esperando para poder montar las obras que ellos querían.

JDR: ¿Cómo describiría su manera de cantar en ese momento?
JDF: Yo cantaba como un tenor lírico, engrosando la voz y dándole un color redondo, aunque artificial. Tuve la fortuna de encontrar en Curtis al célebre tenor, compatriota y gran artista, Ernesto Palacio, quien me ayudó a encontrar mi color natural y me permitió cantar la música del compositor que mayor celebridad me ha dado: Giaochinno Rossini.

JDR: Hablando del ” Cisne de Pésaro”, hablemos de su entrada al ” Rossini Ópera Festival”.
JDF: Yo audicioné inicialmente para la academia, pero entré directamente al festival. Obtuve un papel pequeño y el cover para el protagonista en Ricciardo e Zoraide. Así me hice escuchar durante los ensayos ya que el papel protagónico en esa ópera tiene unas arias bellísimas y difíciles. Más adelante el tenor principal de la ópera Matilde de Shabran, también de Rossini, canceló. No encontraron otro artista, debido a que la presentación de esta obra era un estreno en este siglo y por supuesto en ese entonces, no hacía parte del repertorio de ningún tenor. Me pusieron a la prueba y como resultado, tuve la oportunidad de hacer mi debut, con el ímpetu del joven que no teme a ningún obstáculo, me aprendí la obra en solo dos semanas. Esto me abrió las puertas.

JDR: Podríamos escribir páginas y páginas sobre la inmensa cantidad de personajes que Juan Diego Flórez ha interpretado, los lugares que ha visitado y su discografía, pero en específico el año 2018 trajo para el tenor grandes triunfos. En la Scala interpretó con éxito a Orfeo en Orfeo y Euridice de Gluck en su versión en francés. En Montecarlo: Hoffman en Los Cuentos de Hoffman de Jaques Offenbach y en Pésaro afirmó su éxito con Matilde de Sharbran, aquella ópera que en 1996 sirvió para lanzar su brillante carrera.
Terminando estas lineas, ¿qué consejo da Juan Diego Flórez a todos aquellos cantantes que sueñan con una carrera en mundo de la lírica?
JDF: Para los jóvenes que quieren incursionar en el mundo de la ópera, recomiendo muchísimo estudio. Hay que notar que no siempre una bella voz natural logra llegar lejos. Los directores pueden preferir a artistas, que, aunque no tengan voces excepcionales, demuestren una disciplina y una gran preparación musical. La respiración es la base de todo, una mala técnica en este aspecto puede acabar rápidamente con una carrera. Hablando de la enseñanza hay que recordar que cada joven tiene una voz diferente. El maestro debe ayudar a descubrir la voz de cada uno. El trabajo lo hace el alumno. Un profesor de canto no es un profesor de piano o de violín.