MOISÈS BERTRAN

Y la necesidad de la creación

El prolífico compositor hispano-colombiano Moisès Bertran, presentará el 15 de octubre en el Teatro Mayor Julio Mario Santo
Domingo su ópera El último día de Francisco Pizarro.

Por: María José de Bustos

En el mundo tecnológico con el que convivimos en este siglo XXI, teclear el nombre de nuestro autor invitado significa saber inmediatamente todo sobre él. Por la red circulan cantidad de datos, imágenes, conferencias y videos musicales que dan fe de su magnífica y más que reconocida trayectoria. Por eso trataré de plasmar en esta nota un perfil más cercano generado gracias a la información directa del propio maestro.

Sus abuelos varones, ambos cantantes naturales de zarzuela e hijos de la posguerra española, fueron quizás y sin saberlo, los que inyectaron en Moisès, el anhelo de su dedicación a la música. El piano fue el instrumento que le imprimió lenguaje a su timidez y a partir de ahí, gracias a sus estudios de armonía, su férrea disciplina y su capacidad de improvisación, se le abrió un poderoso horizonte creativo.

Ya en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona, inicia sus estudios de composición donde obtiene magníficos resultados tanto en la escritura como en el instrumento y es invitado a estudiar a Estados Unidos, bajo la tutela de Luiz de Moura Castro en la especialidad de piano, y James Sellars en la de composición. Antepone ese país a Italia, que también quiso acogerlo en su Accademia Chigiana de Siena.

El salto al continente americano como estudiante, venciendo su introversión y saliendo de un entorno familiarmente protector, fue premonitorio de lo que años más tarde sería su destino profesional. Aquel tímido compositor comenzó a brillar con luz propia abriéndose un hueco en el difícil panorama de los autores, con la relevancia de ver estrenadas sus obras en diversas e importantes salas del mundo.

Tras la etapa de formación en la que obtiene su Máster en música y el Doctorado en Artes Musicales por The University of Hartford – Hartt School de Connecticut, regresa a su tierra natal.

Moisès Bertran, tras un tiempo como profesor de composición y orquestación en el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona, decide trasladarse a Colombia buscando nuevos estímulos y durante cuatro años dicta clases de composición, orquestación y teoría en la Universidad EAFIT de Medellín.

A partir de 2005 elige Bogotá como destino personal y profesional al ganar el concurso para ingresar en el Conservatorio de Música de la Universidad Nacional de Colombia. Durante dos años (2008– 2010) dirige dicha institución y en los siguientes dos años se toma una licencia para renovar aires e impulsos para sus creaciones.

Viaja por Europa, conoce intérpretes para los que compone, sigue investigando la voz como un potente instrumento lírico -confiesa su fascinación por el lied-, crea para diferentes formaciones de cámara y sigue armando silenciosamente en su retaguardia el proyecto de ópera que presentó cuando entró a formar parte de la U. Nacional.

Su música, como él, es una entrega desde las tripas, busca comunicar y conmover, hacerse entender, es una necesidad vital, espiritual, de expansión de energía; debe escribir porque reconoce, desde su simpática modestia, un talento sin adjetivos, y el universo de la creación musical es el lugar para el que está destinado. No puede desperdiciarlo y por ello se zambulle en los misterios de este sublime arte. El estudio de la composición es una conjugación de materias, armonía, contrapunto, instrumentación, que dan lugar a la búsqueda de un lenguaje personal ilimitado.

El maestro Bertran experimenta con sonoridades y recursos. Utiliza todo tipo de procedimientos en función de lo que necesita. Su estética no es determinada. Precisa provocar emoción, se autodefine como ecléctico, su conocimiento de las posibilidades de cada instrumento es magistral, conjuga todos los elementos logrando exprimir cada uno.

Cuando no hay nada en su horizonte, cosa extremadamente rara, coge su lápiz y comienza a escribir nuevamente. Si no son proyectos, serán encargos, y si no, casualidades. La necesidad es latente.  Debe inventar música. Y tiene la fortuna de estrenar y gustar, gustar a los oyentes y gustar a los intérpretes.

Tras el estreno de su primera sinfonía le llegó la hora de la ópera. Cuando le pregunto por palabras que definan este trabajo monumental, sin pensarlo Moisès habla de conquista y traición. Una serie de coincidencias lo llevan inexorablemente al personaje de Francisco Pizarro cuando descubre el libro escrito por el peruano Alberto E. Massa y queda fuertemente marcado por su historia.

El propio maestro, bajo la supervisión del escritor, convierte la novela en una obra de teatro y el libreto comienza a caminar. La ópera se inicia con la premonitoria frase de Francisco Pizarro, conquistador de Perú: “¿Por qué visiones y recuerdos me persiguen en este gris amanecer?”, cuando despierta en la mañana de su muerte y va recordando episodios de su vida. Es un contrapunto entre el pasado, el recuerdo y el presente. Un viaje al mundo de su memoria, una secuencia de traiciones que alborotan la trama dramática.

Musicalmente es psicológica, plasma los estados emocionales de los personajes, lo que pasa por sus cabezas. Es vibrante y trágica. Moisès necesita que se comprendan todas las escenificaciones históricas de forma clara y veraz. Que se adivine el uso de las diferentes remembranzas. Y para ello, pone al servicio de su discurso sonoro toda su artillería creativa.

Un equipo de reconocidos profesionales protagonizarán cada una de las áreas que comprende un género artístico de estas dimensiones, así como la Orquesta Sinfónica, el Coro y el Taller de la Ópera, pertenecientes todos al Conservatorio de la Universidad Nacional de la que el maestro Bertran se siente profunda e infinitamente agradecido. El jueves 12 de octubre, día de la hispanidad y día elegido con inmejorable criterio para el estreno, los papás del maestro Moisès Bertran habrán volado desde Cataluña para estar presentes en el acontecimiento. Una emoción añadida a la subida del telón.