FLORENCIA EN EL AMAZONAS

Entre la magia y la realidad

La ópera del mexicano Daniel Catán inspirada en El amor en los tiempos del cólera de García Márquez, ganó el premio Ópera al Parque 2017. Esta versión de Florencia en el Amazonas fue llevada a escena bajo la dirección de Pedro Salazar, para luego ser presentada en el Festival Amazonas de Ópera en Manaus (Brasil) en mayo de 2018. Florencia vuelve a Bogotá, esta vez al Teatro Colón desde el 24 de octubre, con la participación de Ricardo Jaramillo y la Nueva Filarmonía.

Un barco zarpa desde Leticia con destino a Manaos. El río Amazonas, torrentoso, laberíntico y lleno de misterios, es la única ruta de la travesía. A bordo viaja el amor. Y es el amor en tres formas distintas: Florencia Grimaldi, la diva del canto, surca las aguas para encontrarse con su enamorado, un cazador de mariposas de la selva amazónica a quien no ve desde que cantó por primera vez en el Teatro de Manaos; Rosalba, una mujer culta, estudiosa e independiente, teme enamorarse por perder su libertad, mientras que Arcadio, un joven piloto, encuentra en ella su complemento; una pareja de casados vive la crisis de su matrimonio y la va superando conforme el río se aleja de Colombia y se vuelve brasilero.

El río es un camino que embruja a los viajantes con su majestuosidad, con su magia poderosa. Las bestias acuáticas, la selva imponente a lado y lado del torrente y el frecuente vaivén del Amazonas amenazan con hipnotizar a la tripulación y atraerla hacia lo profundo de las aguas. Pero invocando los poderes de las amazonas con cantos enérgicos, los pasajeros se mantienen a flote.

Las imágenes en movimiento del río y del paisaje selvático son el telón de fondo del escenario. El vapor, blanco inmaculado, como sacado de un cuento fantástico, se impone en un primer plano y a veces se desvanece en un juego de luces y sombras. Su trasegar es tan real como el video de fondo lo permite. La dirección de arte de esta producción, a la cabeza de Julián Hoyos, hace del espectador otro viajero más del río y el barco donde habita el amor.

Las historias se entrelazan y el canto es el hilo que une a los enamorados. Florencia, quien viaja camuflada entre los demás viajeros, sabe que su canto tiene el poder de reunirla con su amado cazador. Teme no encontrarlo, pero lo siente cerca porque su voz vuela cada vez que le canta. Ana María Ruge interpreta a la diva. Potente, dramática, sensible y virtuosa, su voz y su presencia cautivan a quienes la observan. El elenco que se suma a esta travesía pone en evidencia el talento nacional: Camila Toro, Manuel Franco, Camilo Mendoza, Valeriano Lanchas, Alexis Trejos, Hyalmar Mitrotti y Mónica Danilov. Cada papel es un reto vocal que empieza por la amplia tesitura y las melodías con amplios intervalos. Una muestra admirable del rigor, la técnica y la capacidad interpretativa de cada uno de los cantantes.

La dirección escénica, a cargo de Pedro Salazar, le da un lugar especial a cada personaje. Su actuación, su presencia en el escenario, su carácter y personalidad es honesta y sobria. Así, la obra y sus protagonistas mantienen un equilibrio entre la realidad y la fantasía, y para el público cobra vida un cuento que parece verdadero.

“Lo que más me gusta de esta ópera es que son pequeñas historias con las que creo que todo el mundo se puede relacionar: una pareja joven que se enamora, la pareja de casados que está tratando de arreglar su matrimonio y la magia del canto de la diva, que muestra la parte personal de una vida como la de ella. La caracterización fue excelente; el vestuario realmente nos ayudó a poner estas historias en relieve y a darle vida a esos personajes”, dice Camila Toro, quien interpreta a Rosalba.

En el foso del teatro, Ricardo Jaramillo dirige el espectáculo. El coro, los solistas y la orquesta Nueva Filarmonía musicalizan el recorrido. Una mezcla entre romanticismo, impresionismo y nacionalismo evoca el realismo mágico de esta historia. Una ejecución admirable de un elenco joven de alta calidad que hizo vibrar al público con su carisma y su sensibilidad. La Compañía Estable, responsable de esta producción, demostró que en nuestro país tenemos todo lo necesario para hacer grandes espectáculos al mejor nivel, y que hay un público local expectante de talento nacional y cautivado por obras cercanas a nuestra identidad cultural latinoamericana como lo es Florencia en el Amazonas.

El barco baja la marcha y se aproxima al puerto brasilero. Desde la proa se divisa el majestuoso Teatro de Manaos: su cúpula imponente, sus colores fascinantes. Los pasajeros, emocionados, se preparan para arribar. Pero el río está manchado de sangre, la muerte flota en las aguas y el cólera se apodera de la tierra. El capitán retrocede y Florencia Grimaldi ve alejarse el anhelo de encontrar a su cazador. Canta. Canta dolorosamente y su canto la convierte en mariposa.